La construcción misionera perdió la mitad de sus empresas: "No estamos muertos gracias a la Provincia"

El 2026 iba a ser el año de la recuperación, pero la construcción misionera terminó trabajando "a nivel supervivencia": las obras nacionales frenadas y la mitad de las empresas fuera de juego. La Provincia sostiene lo que puede.

· 5 min de lectura
La construcción misionera perdió la mitad de sus empresas: "No estamos muertos gracias a la Provincia"
La construcción misionera perdió la mitad de sus empresas: "No estamos muertos gracias a la Provincia"

El sector de la construcción en Misiones transita un 2026 signado por la caída de la actividad, la paralización de las obras públicas nacionales y una demanda privada en retracción. Las firmas que siguen en pie intentan sostener sus estructuras y retener a los trabajadores especializados a la espera de que la economía repunte.

El presidente de la Cámara de la Industria de la Construcción de Misiones (Cicom), Luis Wurfel, definió el año como un período de "supervivencia" y subrayó el rol que asumió la Provincia para que la actividad no se detenga por completo.

En diálogo con El Territorio, el empresario explicó que las obras financiadas por Nación quedaron prácticamente frenadas, mientras que el Ejecutivo provincial tomó a su cargo proyectos con fondos propios a través del Instituto Provincial de Desarrollo Habitacional (Iprodha), Vialidad y otras reparticiones.

"La Provincia se hizo cargo con aporte propio, a través de sus reparticiones, de lo que puede y hasta donde puede, a nivel supervivencia", observó. "No estamos muertos gracias a eso".

Obras básicas sin financiamiento

Para Wurfel, la parálisis de los proyectos nacionales no golpea solo a las constructoras: también deja sin fondos obras de infraestructura básica. "La obra pública bien hecha significa que el Estado invierte en donde la sociedad necesita", planteó.

Entre esas necesidades enumeró las redes de agua y cloacas, el pavimento, el entoscado, el cordón cuneta y las rutas. Señaló que hay trabajos que no resultan atractivos para el capital privado porque no permiten recuperar los costos cobrándole a los usuarios.

"La obra pública no se puede abandonar. No existe eso. En ningún lugar del mundo se abandona la obra pública", afirmó.

Mientras tanto, la Provincia evalúa alternativas de financiamiento para sostener los proyectos de mayor envergadura. Wurfel mencionó las gestiones por créditos del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y el Fonplata, entre otros organismos, aunque aclaró que son recursos que exigen una administración cuidadosa.

Según detalló, si ese financiamiento se concreta se podría avanzar con viviendas que quedaron sin terminar y con otras obras de infraestructura que no pueden costearse solo con rentas generales.

El privado no paró, pero pide menos

La situación también alcanza a las obras privadas, familiares y empresariales, aunque Wurfel marcó la diferencia con una paralización total. Hogares y pymes siguen construyendo, pero la demanda cayó de forma considerable frente a años anteriores.

"No digo que esté parado. Se está siguiendo a un ritmo que, lógicamente, el mercado dejó de demandar lo que demandaba antes por un efecto de retracción de la economía", evaluó.

La menor actividad se siente en toda la cadena: empresas, trabajadores, corralones, proveedores e inmobiliarias.

Metro cuadrado barato en dólares, pero difícil de vender

Uno de los rasgos que Wurfel señaló como particulares de este período es que la demanda se retrajo mientras los valores de la construcción y de los materiales se mantienen relativamente estables.

El costo del metro cuadrado en dólares sigue en niveles similares a los de años anteriores, en torno a los 1.700 o 2.000 dólares, pero a esos valores cuesta vender las unidades terminadas. "Hoy el valor en dólares del metro cuadrado está bajísimo para el que quiere comprar", sostuvo.

Para el titular de Cicom, los valores deberían acercarse a los 2.500 o 2.600 dólares por metro cuadrado para que una obra resulte atractiva para el desarrollador. Sin embargo, consideró que "si uno supera los 2.000 UDS no vende", por la retracción del mercado y el volumen de propiedades disponibles.

En paralelo, indicó que la estabilidad del dólar frente a una inflación interna hace subir los costos medidos en moneda estadounidense, sobre todo en materia laboral. "Al tener el dólar planchado, cada 10% que aumenta cada cosa es 10% en dólares que aumenta", explicó.

Wurfel agregó que los aumentos salariales elevan el costo de la mano de obra en dólares, aunque también deben contemplarse los mayores gastos que afrontan los trabajadores en servicios, transporte y alimentación.

Menos empresas y riesgo de perder oficio

La contracción también modificó la estructura empresarial del sector. Wurfel ejemplificó con cifras redondas: de más de un centenar de empresas contratistas que participaban de las obras, hoy quedarían alrededor de 50 o 60 en funcionamiento.

El empresario describió la labor de muchas de esas firmas como de "supervivencia", con el objetivo de conservar la mayor cantidad posible de trabajadores y sostener sus estructuras hasta que la actividad se recupere. En ese marco, puso el foco en un problema que excede la coyuntura: la pérdida de trabajadores especializados formados durante años en la provincia.

Para Wurfel, si la paralización obliga a desprenderse de ese personal, las empresas pierden un capital humano que después es muy difícil de reconstruir. A eso se suma el costo de mantener máquinas paradas y la necesidad de contar con operadores capacitados para evitar daños en equipos cuyo mantenimiento y reparación representan desembolsos importantes.

"Cada obrero que hay que despedir por fuerza mayor, no deja de llegar a la casa y decirle: 'Me quedé sin trabajo'. Y eso a nosotros nos duele el alma", expresó.

Sin proyecciones firmes para 2027

De cara al próximo año, Wurfel evitó plantear una recuperación definida y sostuvo que las empresas deberán adaptarse al contexto mientras se aguarda una mejora de la economía. "Uno trata de mantenerse. Cuando hay épocas críticas te achicás", juzgó.

Desde Cicom, señaló, mantienen el diálogo con organismos públicos y con otras cámaras empresarias, y buscan participar en proyectos que permitan atravesar el escenario actual. También destacó que algunas empresas del sector empezaron a diversificarse, con inversiones en fábricas de premoldeados o desarrollos inmobiliarios.

Para Wurfel, ese movimiento tiene un efecto sobre el resto de la economía misionera, porque los recursos generados por las empresas locales vuelven a circular dentro de la provincia. "El empresario misionero es muy de ponerse la camiseta y aportar a la provincia, lo que invierta o haga derrama en Misiones", afirmó.

Más para leer

Misiones es la octava economía del país, pero hay un número que la deja atrás
Economía
En Misiones se compran cada vez menos autos: qué pasó con las motos
Economía
Un curso virtual llega al corazón de la yerba mate: qué se enseñará a los trabajadores rurales
Economía
Aserraderos misioneros al límite: el reclamo que ya escaló a la hidrovía y los puertos
Economía
Misiones certificó miles de hectáreas orgánicas y ahora sale a buscar más técnicos
Economía
Adiós al efectivo en los peajes de la ruta 12 y 105: desde el viernes rige la nueva tarifa
Economía