La cordillera de San Juan esconde un gigante que podría cambiar el verano

¿Cuánta agua llegará realmente al río San Juan? La cordillera acumula nieve como no ocurría en décadas, pero los especialistas todavía no se animan a dar una cifra. Lo que ya preocupa es otro riesgo que nadie quiere nombrar.

· 5 min de lectura
La cordillera de San Juan esconde un gigante que podría cambiar el verano
La cordillera de San Juan esconde un gigante que podría cambiar el verano

La cordillera sanjuanina acumuló nieve como pocas veces en las últimas décadas, y los especialistas ya siguen de cerca lo que puede pasar cuando empiece a derretirse. El fenómeno se da en el marco de un El Niño "muy fuerte", que la Organización Meteorológica Mundial (OMM) estima seguirá activo hasta febrero de 2027 con una probabilidad cercana al 100%.

El Niño es la fase cálida del ciclo climático natural conocido como ENOS (El Niño-Oscilación del Sur), que se repite cada pocos años en el océano Pacífico. Cuando el agua se calienta por encima del promedio, cambian los patrones de lluvia en distintas regiones del planeta. Los organismos internacionales miden su intensidad a partir de la temperatura del mar en la región Niño 3.4, en el Pacífico central, y el episodio actual ya alcanzó la categoría "muy fuerte", como en 1982-83, 1997-98 y 2015-16.

En Sudamérica, este tipo de eventos suele dejar más lluvia en la cordillera de Cuyo y en el Litoral, aunque el impacto no es lineal ni automático. Según los organismos climáticos, el resultado depende de la interacción con otros fenómenos oceánicos y atmosféricos. En San Juan, esa combinación vuelve a poner en el centro de la escena el comportamiento del deshielo y su efecto sobre la disponibilidad de agua para el sistema productivo y urbano.

Un invierno distinto en la montaña

El geofísico Silvio Pastore, profesor de la Universidad Nacional de San Juan (UNSJ) y coordinador del Gabinete de Estudios de Geocriología, Glaciología, Nivología y Cambio Climático, sigue el fenómeno desde la montaña. Su equipo monitorea glaciares, suelos con hielo permanente y nieve de la cordillera. Pastore señaló que lo llamativo de este invierno no es solo la cantidad de nieve, sino la forma en que se acumuló.

En los últimos años, explicó, las nevadas solían presentarse en episodios aislados de 40 a 50 centímetros que luego se perdían por efecto del sol y del viento seco. Parte de esa nieve se sublimaba, es decir, pasaba de sólido a vapor sin transformarse en agua útil para el río. Esa dinámica se reflejó en el ciclo que está terminando: Hidráulica había pronosticado un derrame de 950 hectómetros cúbicos (hm³) y finalmente cerrará entre 630 y 640 hm³. Este año, en cambio, ingresaron a la cordillera sucesivos frentes de tormenta desde el Pacífico durante semanas.

La intensidad del proceso quedó expuesta en el cierre del paso Cristo Redentor, que permaneció bloqueado 34 días consecutivos entre julio y agosto, el período más prolongado del que hay registro reciente. Cada nevada protegió a la anterior de derretirse antes de tiempo y permitió que las capas se compactaran, en lugar de perderse, según la explicación de Pastore. De acuerdo con la Secretaría de Recursos Hídricos, en algunos puntos de la cordillera la acumulación superó los dos metros de nieve compactada, cinco veces más que en la misma fecha del año pasado.

¿Cuánto llegará al río San Juan?

Pastore comparó el escenario actual con el de 1997, el antecedente más cercano de un Niño de magnitud similar. Ese año, el río San Juan registró un derrame de 3.935 hm³, casi el doble de su promedio histórico, estimado en unos 1.993 hm³ anuales. Con los datos disponibles, el geofísico estimó que el ciclo 2026-2027 podría acercarse a ese valor, aunque aclaró que se trata de una lectura preliminar. El pronóstico definitivo se conocerá cuando Hidráulica complete los cateos de nieve, previstos para las próximas semanas, mientras que el pronóstico hídrico oficial para el nuevo ciclo se difundirá en octubre.

La mayor cantidad de nieve también eleva el riesgo de crecidas repentinas. Según la Secretaría de Recursos Hídricos, el caudal máximo de los ríos San Juan y Jáchal se concentra entre noviembre y enero, cuando el deshielo alcanza su pico. Si en esas semanas se suman lluvias intensas de verano, más probables este año en el oeste de Cuyo por El Niño, según el Servicio Meteorológico Nacional, el agua puede bajar con rapidez y en gran volumen.

Pastore ubicó la ventana de mayor riesgo entre mediados de diciembre y enero, con posibilidad de extensión a febrero. También advirtió sobre el estado de obras y defensas en zonas donde la actividad avanzó sobre cauces que estuvieron secos durante la sequía. En paralelo, señaló que la prioridad no debería ser aumentar la entrega de agua a la producción solo por una mayor disponibilidad, en un contexto en el que en junio productores vitivinícolas denunciaron pagos hasta un 33% por debajo de los valores de referencia.

El geofísico planteó además que el período húmedo debería aprovecharse para recargar acuíferos, recuperar vegas de alta cordillera y recomponer el sistema de lagunas de Guanacache, el humedal compartido por San Juan, Mendoza y San Luis, reconocido por la Convención Ramsar. La tendencia de fondo, sin embargo, sigue siendo descendente: según el Observatorio Ambiental de San Juan, el promedio del río pasó de unos 1.960 hm³ anuales en la década de 1910 a alrededor de 1.200 hm³ en la de 2010. Con el pronóstico hídrico oficial todavía pendiente para octubre, la variable clave sigue siendo la magnitud del deshielo que finalmente llegue al sistema provincial.

Más para leer

San Juan no veía tanta nieve en la cordillera en años: el dato que nadie esperaba
Sociedad
El plan que recomiendan en San Juan antes de subir a la montaña: no es solo mirar el pronóstico
Sociedad
El viento que llega a San Juan y el día que muchos van a querer quedarse en casa
Sociedad
Escribieron sobre San Juan y ahora los sanjuaninos pueden definir su suerte
Sociedad
El puente de Pocito que nadie puede cruzar: llaman a licitación para reconstruirlo
Sociedad
El deshielo ya tiene en alerta a San Juan: los ocho departamentos donde se trabaja contrarreloj
Sociedad