La cordobesa que llevará su nueva película a la competencia oficial de Venecia
Todos la conocían por su cine independiente y de autor, pero ahora la directora cordobesa María Aparicio da el gran salto: su nueva película competirá en Venecia. Lo que pocos saben es que la historia nació de una beca en Madrid y de un encuentro casual en un museo.
La cineasta cordobesa María Aparicio estrenará su cuarto largometraje en la competencia de la Giornate degli Autori, la sección paralela del Festival de Venecia que celebra su 23ª edición hasta el 12 de septiembre. La película, titulada "A veces me entra tristeza, otras veces rebelión", fue seleccionada entre 25 premieres internacionales, de las cuales solo 10 irán a concurso.
Se trata de una comedia dramática coproducida entre Argentina y España, con producción de La buena hora y Las Flores, y coproducción de Mordisco Films, Pyewacket Films, Cosabona Films, Brava Pifostio Films, Pasajes Invisibles y Zampano Producciones.
Protagonizada por Eva Bianco y Roger Koza, la historia sigue a Eva, una cordobesa solitaria que está de paso por Madrid. Una tarde, en el Museo Reina Sofía, conoce a Dante, un historiador argentino que investiga las luchas obreras en su país y la trayectoria de Juan Bialet Massé. El cruce entre dos personas que viven en un país que no es el suyo dispara una reflexión sobre el trabajo, la precariedad y las relaciones humanas actuales.
De dónde surge la historia
El punto de partida es la propia experiencia de Aparicio, que residió en Madrid gracias a una beca del Museo Reina Sofía mientras investigaba y escribía otro proyecto alrededor de Bialet Massé. Además, la directora retoma a la protagonista de su obra anterior, "Las cosas indefinidas", y vuelve a cruzar la ficción con el documental, un sello de su filmografía.
En diálogo con el sitio oficial de la Giornate degli Autori, la directora definió a su nueva película como "una película que es a la vez un desvío y una concatenación". Y explicó: "En Eva, se materializa el deseo de dar continuidad a un personaje de un largometraje anterior. En Dante, se reflejan nuestros días en Madrid: el tiempo en el museo, la vida en una ciudad ajena, las preguntas sobre el trabajo, las condiciones de vida y las relaciones humanas".
"A través de sus materiales, intentamos difuminar (¿o quizás resaltar?) los límites entre el cine y la vida, entre la invención y la verdad. También buscamos examinar la cuestión abierta de las condiciones laborales y de vida en los tiempos que vivimos", completó Aparicio.