La Costanera de Santiago, un paisaje desolador: el río Dulce no da tregua y obliga a un cierre total
La emblemática Costanera de Santiago presenta un escenario surrealista: calles convertidas en espejos de agua y un acceso prohibido. ¿Cómo está enfrentando la ciudad esta nueva embestida del río Dulce?
El desborde del río Dulce transformó por completo una de las zonas más emblemáticas de la capital santiagueña. La Costanera y el Estadio Único presentan un escenario de calles anegadas y acceso restringido, generando una imagen de desolación donde antes había movimiento constante.
La crecida persistente del cauce ha provocado que varias arterias de ese sector permanezcan inundadas. Esta situación crítica forzó a las autoridades a implementar un cierre perimetral estricto para el ingreso de personas.
Actualmente, el acceso al área de la Costanera está completamente vedado para los vecinos y el público en general. Solo se permite el paso a los integrantes de los equipos de trabajo y emergencia que realizan tareas en la zona.
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Un panorama de agua y calles vacías
El paisaje en distintos puntos de la Costanera es el de acumulaciones de agua sobre la calzada. Estas anegaciones son el resultado directo de la crecida del río Dulce, que mantiene un caudal elevado.
Frente a este escenario, se pusieron en marcha medidas preventivas con un objetivo claro: resguardar la seguridad de la población. El control del acceso es la principal de estas acciones.
Las autoridades, tanto provinciales como municipales, mantienen un monitoreo constante y estrecho de la evolución de la situación. La atención está puesta en el comportamiento del río, cuya crecida persiste.
Trabajo coordinado en medio de la emergencia
Desde el Gobierno de la Provincia y la Municipalidad de la Capital confirmaron que todas las áreas operativas y de emergencia están trabajando de manera articulada. La coordinación es clave para enfrentar los efectos de la inundación.
Los equipos despliegan tareas específicas de control, asistencia a los sectores afectados y prevención para evitar mayores complicaciones. El foco está puesto en las zonas más comprometidas por el avance del agua.
La imagen de desolación en la Costanera contrasta con el operativo silencioso de contención que se lleva a cabo. Mientras el río Dulce no ceda, la restricción y la vigilancia en el área seguirán siendo totales.