La crecida del Paraná los obliga a sacar 700.000 cabezas de las islas: el problema que nadie vio venir
Un ganadero isleño mira el río que sube y sabe que la cuenta regresiva ya empezó. Con 700.000 cabezas en juego, la crecida del Paraná lo obliga a sacar la hacienda antes de que sea tarde. Pero hay un obstáculo que lo tiene contra las cuerdas...
La crecida del río Paraná puso en jaque a los ganaderos santafesinos: deben retirar la hacienda de las islas y se topan con un cóctel de obstáculos que complica cada operativo. Barcazas que no alcanzan, campos que no aparecen y ventas apuradas son solo la punta del iceberg.
El presidente de la Confederación de Asociaciones Rurales de Santa Fe (Carsfe), Bernardo Vignatti, describió el panorama en diálogo con Mañana UNO 106.3. "Es una situación obviamente compleja y crítica para muchos productores de la provincia de Santa Fe", afirmó, y relacionó el escenario con El Niño y las lluvias que castigan el sur de Brasil.
Un número que dimensiona el problema
En los departamentos afectados hay alrededor de 700.000 cabezas de ganado, según precisó Vignatti. Una parte importante de esa hacienda está en la zona de islas y debe ser trasladada tierra adentro antes de que el agua siga subiendo.
El momento no podría ser peor: coincide con la mejor época para producir novillos en las islas. "Estamos entrando en una fecha que es la mejor para producir novillos dentro de las islas", explicó el dirigente, y subrayó la ganancia de peso que logran los animales en ese entorno.
Por eso no es una opción dejar los campos vacíos a la espera de que el río se retire. "Es como tener una fábrica vacía esperando que venga el evento. Eso no puede pasar, porque la fábrica tiene que seguir funcionando", graficó Vignatti.
Barcazas, manos expertas y campos: la logística que no da abasto
El operativo de retiro no es para cualquiera. "Hay que tener gente con experiencia para sacar animales de la isla. No cualquiera sabe hacerlo", advirtió el titular de Carsfe, que también señaló el riesgo que corren quienes participan de los arreos.
A la dificultad de conseguir personal idóneo se suma la escasez de barcazas. Según Vignatti, hoy no alcanzan para una salida masiva de ganado, a diferencia de otros años sin inundaciones, cuando sobraban embarcaciones. "Es difícil mantener ese equilibrio", reconoció.
El otro cuello de botella es encontrar campos para recibir a los animales. "Uno tampoco puede tener un campo vacío, con el costo significativo que tiene eso, durante meses o años, esperando a que venga una crecida del río", planteó.
La demanda extraordinaria de establecimientos rurales puede disparar los costos y empujar a algunos productores a malvender. "Es una venta forzada en donde uno tiene que vender un producto que no está terminado, a un bajo costo y también termina descapitalizándose por ese lado", explicó Vignatti.
El agua sigue subiendo y la preocupación crece
El presidente de Carsfe confirmó que los departamentos del centro-norte santafesino ubicados sobre el Paraná ya están afectados por la crecida y que el nivel del río continúa en ascenso. Pese a la complejidad, evaluó que el movimiento de la hacienda se desarrolla de manera relativamente ordenada.
La principal inquietud, insistió, es conseguir campos disponibles fuera de las islas para recibir a los animales. Mientras tanto, el río no da tregua y los productores siguen trabajando contra reloj.