La crecida del Uruguay los corrió de las islas: ahora pagan 250 mil pesos la hora para salvar a las vacas
Venía de aguas bajas y en dos meses y medio el río le cambió el negocio: ahora saca las vacas de las islas a 250 mil pesos la hora. ¿Cuándo vuelven?
Los ganaderos del sur de Entre Ríos ya no esperan: están sacando la hacienda de las islas a medida que el río Uruguay crece y el Paraná amenaza con sumarse. La mayoría de los animales que estaban en campos abiertos ya fueron reubicados, pero la tarea sigue y los costos se acumulan.
José Luis Peter, productor de Islas del Ibicuy, viene siguiendo el avance del agua desde hace meses. "En el sur de la provincia ya hace aproximadamente dos meses y medio que venimos padeciendo las consecuencias de los pulsos de crecidas del río Uruguay. Veníamos de aguas bajas y hoy ya estamos en aguas altas en esta zona", contó.
La crecida del Paraná todavía no llegó a esa parte del territorio entrerriano. "Esta crecida del río Paraná acá más o menos estará llegando en un mes, un mes y medio recién", estimó.
Lo que ya se movió y lo que queda
Peter explicó que el operativo de traslado avanzó sobre los campos más comprometidos. "La mayor cantidad de hacienda ya fue desalojada de la zona y solo quedan los campos más grandes, los campos indicados, que todavía tienen un buen margen", afirmó.
La prioridad está puesta en los animales reproductores. "Estamos tratando de ir sacando la hacienda que podemos para quedarnos con lo más valioso, que es la vaca de cría", detalló.
Quienes tienen diques u otras defensas también trabajan contra reloj. "Venimos trabajando en tratar de mejorar las zonas bajas para que no entre tan fácil el agua y tratar de aguantar lo más posible, si bien las perspectivas no son buenas, pero uno quiere luchar hasta último momento", expresó.
Conseguir un campo alto, la odisea
Uno de los problemas más serios es dónde meter a los animales. Según Peter, la oferta de campos elevados es mínima. "Es escaso, realmente bastante escaso. Hay algunos lugares que podés conseguir por algún amigo, por algún conocido, pero normalmente no hay demasiado", describió.
El avance de la agricultura explica buena parte de esa escasez. "Los suelos que están ya preparados para agricultura, aparte de no tener infraestructura como alambre, corrales y todo eso, se los sigue utilizando para agricultura. Los campos que realmente no son agrícolas son prácticamente los marginales, los que tienen monte", detalló.
Sin alternativas formales, cada productor se arregla como puede para no dejar a los animales expuestos al agua.
El número que duele
Mover la hacienda no es gratis. Peter precisó que la embarcación familiar, adaptada para transportar animales y también usada en la actividad forestal, cuesta 250.000 pesos por hora. "Con nuestro barco estamos cobrando 250 mil pesos la hora. Depende más o menos del lugar; los viajes más largos que solemos hacer, en momentos normales, son de siete u ocho horas", indicó.
El gasto corre por cuenta de cada establecimiento. "Cada zona, cada región tiene su problema. La nuestra tiene esta situación de tierra firme y los temas de cuando viene una seca muy grande. Nosotros tenemos este flagelo", sostuvo.
Y marcó la diferencia con otras zonas: "Cuando la zona es alta, por lo menos vos no tenés de comer para los animales, pero tenés el suelo. A nosotros nos quita todo. Es imposible mantener la hacienda si no tenés suelo".
Solidaridad entre vecinos y memoria de inundaciones
Peter integra el consejo de la cooperativa Productores del Delta y participa de los intercambios diarios con otros ganaderos. "Cada uno va aportando lo que escuchó, pero dentro de todo la comunicación es constante. Si uno sabe de un campo, le avisa al otro y más o menos vamos tratando de ser lo más solidarios que podemos entre nosotros", relató.
Por ahora no pidieron asistencia a las autoridades para coordinar los movimientos. El productor recordó las crecientes de 1982-1983, 1991-1992, 1997-1998 y 2016, y destacó que hoy la información en tiempo real permite anticiparse mejor. "Hoy agarrás el teléfono, la computadora y buscás minuto a minuto cómo van sucediendo las cosas, y los pronósticos también", comparó. Aun así, advirtió que el tiempo transcurrido desde los primeros anuncios pudo haber hecho bajar la percepción del riesgo entre algunos colegas.
¿Cuándo vuelven a las islas?
El regreso dependerá del ritmo de bajante y de la recuperación de los pastizales. Peter explicó que el agua deja los campos sin alimento por un largo período. "Por más que baje, ya te queda todo tierra pelada, cero pasto, y tenés que esperar hasta la primavera, que empiecen los calores y a salir los brotes nuevos", señaló.
Con ese panorama, estimó que la hacienda podría volver a las islas recién en la primavera del año próximo.