La crecida ya los obliga a sacar el ganado de las islas: el dato que complica a los baqueanos
Los baqueanos ya empezaron a mover el ganado de las islas por la crecida del Paraná, pero hay algo que no consiguen en ningún lado y los tiene contra las cuerdas.
El río Paraná empezó a subir por el efecto de El Niño y los productores de las islas santafesinas ya mueven sus animales para ponerlos a resguardo. La crecida que se espera rondaría los cinco metros y, aunque el agua todavía no alcanzó a la población ni al ganado, los trabajos de evacuación arrancaron hace días.
Quien lo explica es Daniel Simó, 50 años, cuarta generación de baqueanos en la isla del Charigüé, en la segunda sección de la zona de islas, donde nació y se crió entre bosque nativo, flora y fauna autóctona.
El Niño y el temor a una inundación
Simó señala que el agua aún no representa un peligro concreto, pero anticipa que en poco tiempo más va a tapar la costa. Lo que le llama la atención es que el río todavía no haya avanzado tierra adentro.
"Es rarísimo porque ya tendría que haber estado cerca el pico, pero hay mucha tierra. Mientras más adentro te metés más tierra hay, por eso el agua no llegó", le dijo a La Capital.
Según su lectura, la parte norte del Paraná funciona como un cajón que recién se ensancha a la altura de Diamante, en Entre Ríos. El Puente Rosario-Victoria opera como una suerte de barrera y después el caudal se reparte entre bañados, arroyos y brazos del río.
Cómo se traslada la hacienda isleña
Más allá de que el agua no llegó a los corrales, los productores ya empezaron a embarcar animales en barcos ganaderos, parecidos a los camiones jaula que circulan por tierra.
"Estamos evacuando animales, porque hubo un repunte muy temprano, pero para diciembre y enero el agua nos va a tapar. Por eso arriamos desde el campo a los corrales y desde allí a barcos ganaderos", contó el baqueano.
En esa zona hay una sola embarcación de ese tipo, así que los baqueanos se organizan por turnos. "En nuestra zona hay uno solo, por eso están dando turnos", afirmó.
Cada barco ganadero admite entre 70 animales grandes y 100 medianos, una capacidad similar a la de dos camiones jaula. La mayor parte de la hacienda se destinó a faena.
"El 70 por ciento ya está ubicado (vendido), pero lo que no se consigue es campo. Antiguamente llevábamos a Villa Amelia, Alvarez y zona aledañas a Rosario, pero hoy no hay espacio", detalló.
El arrendamiento, precisó, ronda los 5 kilos de novillo por animal, la tarifa que suele fijar el mercado de Cañuelas. "De las 12 mil cabezas de ganado aproximado acá en la isla, tratamos de salvar a las madres para que continúe la producción, pero no sabemos cómo vamos a hacer con los caballos", agregó.
Arreo y camaradería entre colegas
Simó describió que el traslado se hace a puro arreo y con solidaridad entre los baqueanos. "La gente te quiere dar una mano, sin interés, eso es recíproco acá en la isla. El trabajo se realiza todo en arreo, entre 15 y 16 personas para hacer una manga y callejón con caballos hasta la zona donde se encuentra amarrado el barco ganadero", explicó.
En esa zona de islas siempre hubo una cantidad importante de productores y hoy se mantiene, aunque el boom ganadero se dio entre 2007 y 2008. Sin esta crecida, según el baqueano, habría sido un año récord.
Cuántas cabezas de ganado hay en las islas
El plan preventivo por El Niño se concentró en las zonas con riesgo de inundación dentro de la cuenca del Paraná y otros sistemas hídricos.
Los últimos datos del Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa) indican que en esos sectores quedan 181 mil vacas y 8.900 caballos de trabajo. El gobierno provincial, en tanto, informó que hasta principios de agosto había 709.300 animales bajo amenaza en las islas santafesinas.
Ante las alertas por el aumento del caudal del Paraná para la última parte del año, las autoridades resolvieron redoblar esfuerzos para dar asistencia técnica y apoyo logístico en el traslado de la hacienda hacia tierras altas.