La creciente del Paraná los dejó sin tierra: la herramienta que usan para rescatar a sus vacas
Un productor contó cómo el agua les fue tapando las islas y la hacienda empezó a dispersarse. Para no perder animales, empezó a usar una herramienta que detecta calor desde el aire: lo que encontró a 200 metros de distancia.
Productores ganaderos de las islas entrerrianas sumaron drones con cámara térmica para encontrar hacienda dispersa por el avance del agua. Néstor Hereñú, titular de Flyagro, contó a Elonce cómo trabajan y por qué una sola vaca recuperada puede justificar todo el operativo.
El río no da tregua y el agua ya cubrió buena parte de las islas. En ese escenario, los productores que todavía tienen animales en los campos anegados enfrentan un problema doble: sacarlos rápido y, antes, encontrarlos. La hacienda se dispersa hacia los pocos sectores altos que quedan y las recorridas a caballo o en lancha ya no alcanzan.
Ahí entra en juego la tecnología. La empresa Flyagro comenzó a ofrecer un servicio con drones térmicos que permiten localizar los animales desde el aire y coordinar su evacuación. Su titular, Néstor Hereñú, explicó a Elonce que el sistema se usa en establecimientos afectados por la inundación, donde reunir el rodeo se volvió una tarea difícil.
"Estamos con uno de nuestros drones térmicos haciendo un servicio y brindando un poquito de ayuda para hacer esta recorrida de campos que ya están anegados, que están buscando hacienda que está extraviada, para poder sacarla, identificarla y hacer la juntada que necesitan los productores", detalló.
Islas que se achican y animales que se escapan
El avance del río redujo al mínimo la superficie disponible para mantener el ganado. Según Hereñú, los productores empezaron a retirar sus animales casi al mismo tiempo, antes de que el agua terminara de ocupar las zonas más altas.
"Todos están sacando junta la hacienda. Llegaron a un momento donde la creciente los está tapando. Básicamente las islas tienen muy poca tierra, son pocas las islas que están quedando con costas y la desesperación hace que junten rápido", describió.
En esas juntadas apuradas no siempre sale todo el rodeo. Algunos animales se escabullen y quedan atrás. La situación se complica porque la hacienda criada en islas suele ser más arisca, ya que no se trabaja con ella todos los días.
"En la juntada suele ocurrir que no salga toda la hacienda, que se escabullan. Siempre los animales son más ariscos en la isla porque faltan comodidades para trabajarlos todos los días", señaló.
Cómo funciona el dron que detecta calor
El equipo que utiliza la empresa es un dron Matrice 4T, equipado con una cámara térmica y otra de imagen convencional con zoom. La cámara térmica detecta diferencias de temperatura y permite ubicar animales incluso entre la vegetación, donde desde tierra sería casi imposible verlos.
"Es algo muy práctico, es fácil de identificar la hacienda y te acelera mucho los tiempos. En un mediodía o en un día de trabajo se puede recorrer el campo completo", aseguró Hereñú.
Como ejemplo, mencionó una isla de unas 2.000 hectáreas que lograron inspeccionar en poco más de medio día. Para cubrir toda la superficie usaron varias baterías y realizaron vuelos desde distintos puntos, avanzando en forma de abanico.
"Nos vamos moviendo con la base para ir abarcando o barriendo, como una forma de abanico, toda la superficie", explicó.
Identificación a distancia y límites del sistema
Una de las ventajas del dron es que permite obtener imágenes detalladas sin necesidad de acercarse a los animales. La cámara puede distinguir características particulares desde una distancia considerable.
"Nosotros nos podemos parar a 200 metros de la hacienda y poder identificarle la caravana o si tiene una señal, alguna marca particular", afirmó.
Sin embargo, aclaró que la imagen no siempre alcanza para determinar con certeza a quién pertenece cada animal. Por eso, una vez localizada la hacienda, es necesario hacer la verificación en el terreno.
"Lo que no podemos verificar fehacientemente, si no está bien identificada, es que sea o no del productor. Se ven las características de la hacienda. Después habrá que juntarla e identificarla por marca o por señal", sostuvo.
Menos jornadas perdidas y un dato clave para el productor
Los vuelos también sirven para confirmar si todavía quedan animales en una isla. Esa información evita que los productores destinen días enteros de trabajo y mano de obra a una búsqueda que puede no dar resultados.
"Lo fundamental para ellos es saber si vale la pena seguir buscando o no, porque también destinan muchos recursos de mano de obra a esos días de trabajo", afirmó.
Durante los operativos, además, se registran las ubicaciones aproximadas de los animales encontrados. Esa información se comparte con los encargados de los establecimientos para que puedan organizar la juntada con mayor facilidad.
"Nosotros vamos georreferenciando más o menos dónde está la hacienda como para que el encargado, que generalmente pedimos que vaya con nosotros, o algún capataz, ya identifique la zona donde está la hacienda para que la pueda juntar más fácil", detalló.
El número que justifica el servicio
Hereñú también se refirió al costo del servicio y sostuvo que puede ser conveniente para los productores si permite recuperar animales extraviados. El valor actual de la hacienda juega a favor de esa cuenta.
"Hoy un animal tiene un valor elevado. Una vaca de cría tiene que andar arriba del millón y medio de pesos, o sea que una vaca que se pierde paga ampliamente el servicio", señaló.
Más aún: según el empresario, la recuperación de un solo ejemplar puede compensar varias veces el costo de contratar el equipo.
"Cada vaca recuperada paga tres, cuatro veces el servicio", afirmó.
Viento, lluvia y lanchas: las condiciones del operativo
El trabajo en las islas inundadas exige coordinación con los productores, sobre todo para llegar a los establecimientos en embarcaciones. También hay que evaluar las características de cada isla y definir desde dónde se harán los vuelos.
El clima es otro factor limitante. Los equipos pueden volar con vientos moderados, pero la lluvia impide operar por el riesgo de dañar los dispositivos.
"Estuvimos volando con unos vientos de 30 kilómetros por hora, 35 kilómetros por hora del sur, y se mantiene estable, la imagen es nítida", comentó.
Para cerrar, Hereñú recomendó a los productores que todavía están buscando animales en las islas que consideren esta alternativa para acelerar las tareas.
"Si están juntando todavía, yo les diría que llamen, que es una herramienta útil que les va a facilitar mucho, les va a hacer ganar mucho tiempo", concluyó.