La crisis golpea a los feriantes de Goya: las ventas se desplomaron y nadie sabe cuándo se recuperarán
La economía golpea a los feriantes de Goya: las ventas se derrumbaron y el consumo cambió. ¿Qué estrategias usan para sobrevivir?
La crisis económica sigue haciendo estragos en el sector productivo. En Goya, los feriantes de la agricultura familiar viven una situación crítica: las ventas cayeron entre un 30 y un 35 por ciento en los últimos meses y el consumo no da señales de recuperación.
José Leiva, licenciado en Economía Agropecuaria y productor, acompaña desde la pandemia a los feriantes que comercializan sus productos en el Mercado de Productos de la Agricultura Familiar, ubicado en la calle Juan Esteban Martínez al 70. En diálogo con El Libertador, explicó que el punto de venta nació como una alternativa cuando se cerraron las plazas y los espacios al aire libre, y logró consolidarse como un lugar fijo de comercialización.
Hoy, además de los tradicionales bolsones saludables, se vende minorista, se abastece a centros de jubilados y se ofrecen productos con valor agregado. Pero la realidad es otra: la demanda se derrumbó y los productores sienten el golpe en sus bolsillos.
¿Por qué cayeron las ventas?
Leiva detalló que la caída se debe a una cadena de factores: el combustible más caro, la energía eléctrica con aumentos constantes y los insumos dolarizados. Todo eso repercute en el precio final, pero el productor, para no perder clientes, prefiere reducir su margen de ganancia antes que trasladar el aumento.
“Mes a mes notamos que el consumo va decreciendo”, admitió el especialista, a pesar de los esfuerzos por mantener precios accesibles y sumar ofertas y promociones.
El cliente ya no compra como antes
Otro dato que preocupa es el cambio en el comportamiento del consumidor. Según Leiva, la gente ya no prioriza la calidad sino el precio, y eso se nota en productos como la lechuga, cuyas ventas se desplomaron. “La gente busca más el precio en productos básicos como zapallo, zanahoria o cebolla”, explicó.
Además, los clientes que antes compraban para toda la semana, hoy apenas llevan mercadería para uno o dos días. “Estábamos acostumbrados a vender para la semana y hoy vienen y compran para el día”, remarcó.
Estrategias para sobrevivir
En este contexto adverso, los feriantes no se quedan de brazos cruzados. Hace tres meses sumaron un día más de venta: ahora abren los martes y los viernes, de 8 a 13. También incorporaron una vez por mes el camión de pescado de mar para atraer más consumidores.
El espacio, que hoy funciona como cooperativa, está integrado por pequeños productores del Departamento Goya y sus parajes. Ellos mismos administran el lugar, con el acompañamiento de un grupo de técnicos que quedaron desafectados de la Secretaría de Agricultura Familiar.
“La idea es ofrecer una diversidad de productos en forma directa al consumidor”, sostuvo Leiva, aunque reconoció que la situación es compleja y que el dato real es contundente: las ventas cayeron entre un 30 y un 35 por ciento.