La crisis que niegan: los motivos detrás de los sueldos atrasados en Crucero del Norte
Los trabajadores de Crucero del Norte llevan una semana de paro por sueldos atrasados. La empresa dice que no es crisis, pero admite embargos millonarios y una interna familiar que ahora salpica a las líneas internacionales. ¿Quién firmó el pedido para quedarse con el negocio más rentable?
Los trabajadores de Crucero del Norte llevan una semana de protesta por sueldos atrasados, mientras la empresa asegura que no atraviesa una crisis y atribuye las demoras a embargos millonarios.
La compañía de transporte de pasajeros reconoció que este mes tuvo complicaciones para liquidar los salarios, pero las atribuyó a factores puntuales que afectaron su liquidez. Según fuentes de la firma, se trata de embargos por juicios laborales, indemnizaciones por accidentes que quedaron fuera de la cobertura de los seguros y una deuda con la ARCA por aportes patronales impagos.
Desde la empresa sostienen que el problema debería resolverse en el corto plazo y que los servicios volverán a la normalidad una vez que se levante el paro. Además, se mostraron sorprendidos por la magnitud de la protesta y afirmaron que otras empresas del sector arrastran demoras mayores e incluso pagan sueldos en cuotas, sin enfrentar manifestaciones promovidas por el sindicato de los choferes (UTA).
"Siempre fuimos respetuosos con el gremio, pero esta vez nos sorprendió su reacción", señalaron desde la transportista.
Mientras tanto, los hermanos Julio y Hugo Koropeski, propietarios de la firma junto a su madre Beatriz, aseguran que la empresa está lejos de una situación crítica. Como respaldo, exhibieron documentos que indican que las empresas del grupo se encuentran en situación 1, la más favorable, según la calificación crediticia del Banco Central.
Sin embargo, trasciende una crisis familiar por diferencias de criterio entre los hermanos, que se habría profundizado en los últimos tiempos.
El traspaso de líneas internacionales que desnuda la interna
En lo que puede interpretarse como un nuevo capítulo de la disputa familiar, Julio Koropeski y su madre Beatriz solicitaron a la Subsecretaría de Transporte Automotor que las líneas internacionales de Crucero del Norte pasen a manos de Expreso Río Paraná SA, una empresa de Julio que opera en Paraguay.
Las rutas hacia Brasil, Paraguay y Chile fueron históricamente uno de los negocios más rentables de la compañía. De prosperar el pedido, quedarían bajo el control de la firma que dirige uno solo de los hermanos.
El dato que llama la atención es que la solicitud de transferencia no está firmada por Hugo Koropeski, también propietario de Crucero del Norte, lo que dificultaría que el trámite avance.