La crueldad del fútbol: la eliminación de River y el golpe que sufrió la Selección
River quedó afuera de la Copa Sudamericana en una definición por penales que tuvo un desenlace inesperado. La misma noche, la Selección Argentina sufrió un golpe en el Mundial y el ciclo de Coudet llegó a su fin.
El fútbol profesional no da tregua. En un abrir y cerrar de ojos, la gloria se convierte en repudio y los héroes pasan a ser señalados. Esta semana, River quedó eliminado de la Copa Sudamericana en una tanda de penales que tuvo de todo, y la Selección Argentina sufrió un duro revés en la final del Mundial.
La noche amarga de Santiago Beltrán
El arquero millonario había sido la figura de su equipo. Atajó tres penales en la serie frente a Independiente de Santa Fe, dos de ellos que pudieron sentenciar la historia a favor de River. Pero el destino le tenía reservado un final cruel: erró su propia ejecución desde los doce pasos y selló la eliminación.
Ni el aplauso del Monumental alcanzó para consolarlo. Con la voz quebrada, pidió perdón por el fallo que dejó afuera al equipo en una competencia que ilusionaba a todos.
La caída de la Scaloneta
La misma volatilidad golpeó a la Selección Argentina. Después de la consagración en Qatar y de los triunfos agónicos en suelo estadounidense, la derrota en la final por la mínima diferencia bastó para que Lionel Messi fuera despojado del cetro de mejor jugador del torneo, a pesar de haber superado los méritos del propio Rodri hasta el último partido con España.
De un plumazo, la Scaloneta y su capitán tuvieron que bajar del pedestal y someterse nuevamente a la guillotina del resultado.
Julián Álvarez y el olvido de los hinchas
La frialdad del sistema no solo se ve en la cancha, sino también en los escritorios. Julián Álvarez, querido por todos, pasó a ser abucheado por la misma afición que lo idolatraba. Los contratos se firman para cumplirse, pero también existieron pactos de palabra que jamás se reconocerán y que debieran ser satisfechos.
Ver salir a un futbolista solo del campo por una decisión dirigencial resulta tan primitivo como poco inteligente.
El ciclo de Coudet y la lesión de Aranda
La misma noche de la caída en los penales, el ciclo de Eduardo Coudet llegó a su fin. Y cuando el alma parece estar a salvo, el cuerpo traiciona: Tomás Aranda, en la plenitud de su carrera, sufrió una fractura de peroné que congeló su ascenso, reeditando el calvario que atravesó el Changuito Zeballos.
El fútbol de hoy no deja espacio para la contemplación. La dificultad extrema de mantenerse sin error es la rueda que mueve este negocio, donde el show no se detiene, sin importar quién caiga en el camino.
Quizás por eso el futbolista gana lo que gana en tan poco tiempo: en noventa minutos habita una síntesis de la vida misma, una experiencia profundamente inhumana que nos fascina por ser, en el fondo, tan despiadadamente humana.