La cuenta regresiva que pone a Trump contra las cuerdas: el costo oculto de la guerra que nadie quiere pagar
¿Puede Donald Trump permitirse una guerra prolongada en un año electoral? La presión interna crece y su base más fiel exige un final rápido. Los detalles del costo político que nadie en Washington quiere pagar.
Donald Trump enfrenta una presión interna sin precedentes para resolver rápidamente el conflicto con Irán. El riesgo de un elevado costo político en su base electoral y dentro del Partido Republicano se cierne sobre su presidencia en un año clave.
La coalión MAGA, que lo llevó al poder, exige resultados inmediatos. Esta demanda no es caprichosa: 2026 es un año electoral en Estados Unidos y ningún dirigente republicano quiere enfrentar las urnas con una guerra en curso, especialmente una impulsada por un presidente que prometió alejarse de los conflictos bélicos.
El domingo se confirmaron las primeras tres bajas de soldados estadounidenses, un hecho que intensifica la presión sobre la Casa Blanca. En Venezuela, la operación que capturó a Nicolás Maduro el 3 de enero había logrado que las tropas salieran indemnes, con solo algunos heridos. Este nuevo escenario es distinto y más peligroso políticamente.
¿Qué dicen las encuestas y los estrategas?
Las encuestas no son alentadoras para el mandatario. La mayoría de los votantes estadounidenses se muestra en desacuerdo con esta guerra. En este contexto, el estratega republicano Jason Roe advirtió al semanario Político que el riesgo político depende enteramente del resultado final.
“Si frenamos a Irán sin que se produzcan ataques terroristas contra Estados Unidos ni daños a los aliados en la región, será una victoria política para Trump. Pero si esto se convierte en un conflicto prolongado o termina con tropas sobre el terreno, será un lastre”, afirmó Roe. Pequeñas deserciones de su coalición ganadora de 2024 podrían tener, según Político, “consecuencias descomunales” en los próximos comicios.
El 3 de noviembre están previstas elecciones donde se renovarán 36 gobernadores, 33 senadores y la totalidad de la Cámara de Representantes. Muchos candidatos buscan la reelección y nadie desea pagar el precio político de un “desfile de ataúdes envueltos en la bandera estadounidense”.
El rol crucial del Congreso estadounidense
Mientras tanto, en el Capitolio, legisladores demócratas buscan forzar una votación sobre la guerra, en un claro contraste con los republicanos más duros que respaldan el ataque. La experta en comunicación Mary Arda, líder del grupo de voluntarios de la campaña de Hillary Clinton en 2015/2016, analizó la situación para TN.
Arda señaló que la ofensiva conjunta israelí-estadounidense contra Irán, bautizada “Operación Furia Épica”, “marca un quiebre histórico en el equilibrio de poderes de Washington”. Este ataque sorpresa, que eliminó al ayatolá Alí Jamenei y a otros altos mandos, se ejecutó “sin mediar una declaración de guerra del Congreso”.
“Al tratar a jefes de Estado como ‘combatientes enemigos’ para justificar su eliminación, la Casa Blanca ha marginado de facto el Artículo 1 de la Constitución, que reserva exclusivamente al Legislativo el poder de iniciar una guerra”, afirmó la experta. Con Irán bajo un consejo transitorio, la crisis ha forzado “un choque inevitable sobre los límites de la autoridad presidencial”.
Sin embargo, la iniciativa demócrata en el Congreso para limitar las acciones militares de Trump parece una lucha perdida. Salvo una deserción masiva de legisladores republicanos, algo calificado como “muy poco probable”, la propuesta no tiene posibilidades reales de avanzar.
Trump sabe que navega en un escenario de alto riesgo interno, pero también de potencial alta recompensa. Un desenlace rápido y favorable en Medio Oriente podría aumentar notablemente la influencia de Washington en la región. El tiempo, sin embargo, corre en su contra y el reloj electoral hace tictac cada vez más fuerte.