La defensa de “El Militar” Sosa rompe el silencio: revelan el estado extremo del acusado y cuestionan la investigación
¿Qué revelaron los abogados sobre el estado de Felipe Sosa y por qué aseguran que no puede declarar? Los detalles del aislamiento extremo y las críticas a la investigación que están dando que hablar.
Los abogados de Felipe “El Militar” Sosa, imputado por la muerte de Érika Álvarez, salieron al cruce de las últimas novedades judiciales. La defensa advirtió que “la verdad no se construye sobre conjeturas” y detalló un aislamiento extremo que, aseguran, impide al acusado declarar. Tras la detención de dos nuevos sospechosos y el testimonio de Justina Gordillo, los letrados Marcelo Cosiansi y Rubén Flores cuestionaron el rumbo de la causa.
Los defensores no negaron que el fallecimiento ocurrió en el domicilio de su cliente. Sin embargo, pidieron analizar los hechos dentro del contexto en que se produjeron.
Según su relato, esa noche se desarrolló en una dinámica que las actuaciones judiciales describen como habitual: encuentros, consumo de alcohol y de sustancias, dentro de un vínculo previo de años.
¿Qué dicen sobre la relación con la víctima?
Consultados sobre el vínculo entre Sosa y Álvarez, los abogados indicaron que, conforme a testimonios del entorno familiar de la joven, existía un trato frecuente y cordial de varios años.
Aseguraron que los propios familiares manifestaron que ella asistía al domicilio con naturalidad y nunca había mencionado conflictos o situaciones de violencia previas.
Lo que sí aparece en los testimonios, según la defensa, es un contexto de excesos y consumo compartido, pero no un historial de enfrentamientos.
El cuestionamiento al testimonio clave
Otro punto abordado fue la declaración de Justina Gordillo, considerada clave en la investigación. Desde la defensa relativizaron su alcance.
“Desde mi opinión profesional, y a entender de esta defensa, de lo que surge hasta el momento de las actuaciones -incluida la declaración de la señorita Gordillo- no aparece un vínculo claramente delimitado ni exclusivo”, afirmaron al referirse a la relación entre Sosa y la joven.
Según su interpretación, del propio relato se desprendería la existencia de terceros y relaciones paralelas, en una dinámica afectiva que no encuadraría en una relación formal.
Cuestionaron que la ampliación de la causa se apoye principalmente en ese testimonio. “A entender de esta defensa, ninguna causa penal puede expandirse sustancialmente sobre la base de una única declaración sin corroboración independiente”, remarcaron.
El aislamiento extremo del acusado
Respecto a la falta de una versión detallada por parte del imputado, los abogados dieron una explicación contundente. “Porque hoy no están dadas las condiciones mínimas para que una persona pueda declarar con claridad sobre un hecho de esta magnitud”, sostuvieron.
Describieron una situación extrema: “El señor Felipe Sosa está aislado. Come solo. Desayuna solo. Almuerza solo. Merienda solo. Va al baño solo. Sale al patio solo. No tiene contacto humano regular”.
Agregaron que no habla con otros detenidos, nadie le dirige la palabra, es trasladado por personal encapuchado, no ve rostros, no mantiene diálogo y “ha perdido la noción del tiempo”.
En ese contexto, sostuvieron que exigir una reconstrucción precisa de los hechos resulta improcedente. “En esas condiciones, pretender una reconstrucción profunda y ordenada de lo ocurrido es desconocer la realidad psicológica de una persona sometida a aislamiento extremo”.
Las limitaciones para el ejercicio de la defensa
También plantearon que el avance de la causa se vio limitado por restricciones en el ejercicio de la defensa. “La causa no ha podido avanzar más porque no se han garantizado condiciones adecuadas para el ejercicio pleno de la defensa”, afirmaron.
Mencionaron, entre otros puntos, limitaciones en entrevistas, falta de privacidad en audiencias virtuales y desatención inicial de la salud del acusado.
“Si desde el inicio se hubieran facilitado condiciones humanas normales, atención médica oportuna y confidencialidad real entre abogado y defendido, probablemente hoy el cuadro estaría mucho más claro”, expresaron.
Concluyeron que solo cuando Sosa se encuentre en condiciones de salud estables podrá detallar con precisión lo ocurrido.
La pregunta directa sobre el crimen
Ante la consulta directa sobre si su defendido mató a Álvarez, los letrados respondieron: “La investigación debe determinar qué ocurrió y cómo ocurrió”.
Sin embargo, deslizaron un argumento en favor del acusado: “Pero quien tiene la intención de matar u ocultar un hecho no es quien solicita ayuda ni quien comunica que una persona se desvaneció. Ese dato también forma parte del análisis lógico”.
Por último, insistieron en que aún no fue posible reconstruir técnicamente la mecánica completa de lo sucedido. “La defensa sostiene que aún no se ha podido reconstruir técnicamente la mecánica completa de lo sucedido. Y esa reconstrucción exige condiciones adecuadas, estabilidad y acceso pleno a la defensa”, afirmaron.
Finalizaron con una frase que resume su postura: “La verdad no se construye sobre conjeturas. Se construye sobre prueba concreta”. La información fue publicada originalmente por el diario La Gaceta.