La derrota que nadie esperaba encendió las alarmas, hasta que Cerúndolo hizo algo que paralizó al Ruca Che
La serie estaba 2-1 y el cuarto punto podía complicarlo todo. Francisco Cerúndolo salió al Ruca Che con una misión clara, pero lo que hizo con la raqueta dejó a más de uno sin palabras. El detalle que pocos vieron venir.
El número uno del tenis argentino salió al court del Ruca Che con la serie 2-1 y la obligación de no fallar. Francisco Cerúndolo no dejó dudas: 6-1 y 6-0 ante Mert Alkaya para sellar el 3-1 definitivo de Argentina sobre Turquía en la Copa Davis.
La previa había quedado marcada por un golpe inesperado. Guido Andreozzi y Andrés Molteni cayeron en el dobles por 6-4 y 6-4, un resultado que puso en suspenso una serie que parecía encaminada. Con el 2-1, el cuarto punto dejó de ser un trámite: una nueva derrota obligaba a definir todo en el último partido.
El contexto no era sencillo. La diferencia de ranking entre Cerúndolo y Alkaya era enorme, pero jugar la Copa Davis tiene un peso propio, ese que no se mide con números. El argentino lo entendió desde el primer saque y lo resolvió con autoridad.
Un nivel que se vio de cerca
El drive firme, el saque sin fisuras y una versión incluso superior a la que había mostrado el sábado, cuando abrió la serie con el primer punto. La gente que pagó su entrada para llegar al Ruca Che se encontró con esos detalles de distinción que no suelen verse en vivo, esos que normalmente llegan a través de una pantalla.
La Copa Davis pisó la Patagonia por primera vez y dejó una postal difícil de repetir. Durante todo el fin de semana, casi 3.000 personas pasaron por el estadio para ver de cerca a un tenista de jerarquía mundial, algo que en otra sede habría sido mucho más difícil de conseguir.
El ida y vuelta con el público fue constante. Los jugadores se sintieron cómodos, lo expresaron en conferencias de prensa y devolvieron el cariño con buena onda, sonrisas y festejos después de cada partido. Para los chicos y chicas que estuvieron en el Ruca Che, ver a uno de los principales deportistas argentinos tan cerca representó una experiencia poco frecuente.
El triunfo no solo consolidó la serie. Dejó la sensación de que Neuquén fue testigo de algo que no se repite seguido: el mejor tenista argentino de los últimos años, jugando en su máximo nivel y a metros de la tribuna.