La desesperación de una madre de 4 hijos: su deuda creció de $200.000 a $1.000.000 y hoy no puede comprarles zapatillas
Una madre de cuatro hijos cuenta cómo una deuda de $200.000 se convirtió en $2.500.000 con prestamistas informales. ¿Cómo saldrá de esta pesadilla?
Florencia, una joven madre de 29 años, vive una pesadilla: perdió su empleo y quedó atrapada en un espiral de deudas con prestamistas informales. Hoy debe casi $2.500.000 y no puede ni comprarles un par de zapatillas a sus hijos.
La mujer, que tiene cuatro hijos, contó su angustiosa situación en diálogo con TN. "Pasé noches sin dormir, sin comer, pensando cómo enfrentar la deuda. Hoy no estoy pudiendo comprar ni un par de zapatillas para mis hijos", relató.
¿Cómo empezó todo?
La pesadilla comenzó hace aproximadamente un año y medio, cuando la panadería donde trabajaba cerró sus puertas. Hasta ese momento, su sueldo le alcanzaba para cubrir el alquiler y las necesidades básicas de sus hijos.
Con el aumento del alquiler y otros gastos, Florencia empezó a pedir pequeños préstamos para llegar a fin de mes. "Falta 50 para cubrir el alquiler, pedimos prestado. Al otro mes tenías que pagar 100", explicó.
Pero lo que comenzó como una ayuda puntual se convirtió en una bola de nieve. Las facturas de servicios se acumularon y volvió a recurrir a los préstamos. "De un poquito que debía, era mucho con los intereses", dijo. Así, una deuda de $200.000 se transformó en $1.000.000.
Una deuda impagable
En la actualidad, Florencia calcula que debe alrededor de $2.500.000 entre la tarjeta de crédito y los préstamos informales. "Mañana tengo que pagar casi dos millones y medio de pesos que no tengo", aseguró.
La mujer vive con sus hijos en la casa de una amiga, que les presta una habitación. Sin empleo formal, intenta sostener a su familia vendiendo tortas, pan casero y otras preparaciones dulces a través de las redes sociales y entre vecinos.
"Plata que me entra es plata destinada a pagar alguna deuda", resumió. Además, reveló que algunos prestamistas la amenazaron con ir a su casa o llevarse objetos de valor si no pagaba.
La angustia de no poder darles nada
Florencia está sola al frente de sus cuatro hijos: un adolescente de 14 años y tres nenas de 12, 10 y 9 años. El padre no mantiene contacto ni aporta económicamente.
La familia recibe unos $600.000 mensuales de la Asignación Universal por Hijo, dinero que destina a las necesidades de los chicos y también al pago de deudas. Incluso, algunos prestamistas conocen la fecha de cobro y la esperan para reclamarle.
El último Día del Niño fue uno de los momentos más difíciles. "Nunca, sea algo chiquito, siempre les di algo o les preparaba algo, pero realmente no. No pude llegar a comprarle nada ni hacerles un presente. Absolutamente nada", relató entre lágrimas.
"He pasado noches sin dormir, momentos en los que yo no quería comer, pensando en cómo resolverlo, cómo afrontar la deuda", confesó. Y agregó: "Me nublo, me pongo a pensar y digo: ¿cómo llegué a esta situación? ¿Cómo salgo y cómo sigo?"