La deuda de Frutafiel en General Ramírez: el banco que se sumó al expediente y el número que quedó en la mira
La empresa de General Ramírez sumó un reclamo millonario del Santander al expediente y el juzgado ya armó el comité que seguirá de cerca cada paso. A los 44 trabajadores les cambia el panorama, y el número que quedó en la mira no es menor.
El concurso preventivo de Frutafiel S.A. sigue sumando capítulos en los tribunales de Paraná. La firma de General Ramírez, que emplea a 44 trabajadores, ahora enfrenta un reclamo del Banco Santander Argentina por más de 124 millones de pesos, mientras el juzgado terminó de armar el Comité Provisorio de Control.
El expediente tramita en el Juzgado de Primera Instancia en lo Civil y Comercial Nº 9 de Paraná, a cargo del juez Ángel Luis Moia. La empresa había pedido la apertura del concurso el 22 de mayo de 2026, argumentando dificultades financieras ligadas al aumento de costos, la caída del consumo y las condiciones de acceso al crédito.
El reclamo del Santander
Según publicó UNO, la entidad bancaria se presentó a través de su apoderado para promover un incidente de verificación tardía de crédito, enmarcado en el artículo 56 de la Ley de Concursos y Quiebras Nº 24.522.
El Santander pidió el reconocimiento de un crédito quirografario por $124.269.440,68, que corresponde al saldo deudor registrado al 22 de mayo de 2026 en una cuenta corriente de la firma entrerriana. Se trata de una solicitud para incorporar esa deuda al proceso, por lo que su aceptación queda sujeta a lo que resuelva la Justicia. Los créditos quirografarios, vale aclarar, son aquellos que no tienen garantías especiales ni privilegios legales de cobro.
Quiénes controlan el proceso
Durante septiembre, el juzgado avanzó con la conformación del Comité Provisorio de Control, previsto en el artículo 260 de la Ley 24.522. El organismo quedó integrado por tres representantes de los acreedores y dos de los trabajadores de Frutafiel.
Sus funciones son de fiscalización, información y asesoramiento durante la reestructuración judicial. En esta etapa provisoria cumple tareas principalmente consultivas; más adelante, el comité definitivo se encargará de controlar el cumplimiento del acuerdo preventivo y podrá intervenir si se llega a una liquidación por quiebra.
En ese mismo mes también se incorporó al expediente una comunicación del apoderado de la empresa: informó que el integrante del directorio René Horacio Fritzler viajaría a Paraguay entre el 12 y el 14 de septiembre.
Números de una empresa en crisis
Al presentarse en concurso, Frutafiel detalló activos por $4.016.951.403,18, repartidos entre bienes corrientes y no corrientes. Los pasivos declarados ascendieron a $3.818.314.937,18, lo que dejó un patrimonio neto positivo de $198.636.466.
Ese patrimonio positivo no evitó el concurso: la compañía explicó que el procedimiento respondió a las dificultades para afrontar sus obligaciones.
Las razones que dio la firma
En su presentación, la empresa atribuyó la crisis al contexto económico posterior a la pandemia y a la pérdida del poder adquisitivo de los consumidores. "El proceso inflacionario por el que atravesó el país en los años posteriores a la pandemia produjo una gran pérdida en el poder adquisitivo de la gente, elevando también los costos de insumos y transporte, reduciendo márgenes", sostuvo.
También apuntó a la reducción del consumo, que golpeó especialmente a sus productos, y a los aumentos en tarifas energéticas y combustibles, que profundizaron las dificultades operativas. "La caída del consumo de productos no esenciales afectó los volúmenes de venta, sobre todo en productos no esenciales como los que produce Frutafiel", expresó en el expediente.
Promociones, crédito caro y un aporte de capital
Frutafiel contó que había lanzado promociones en supermercados y cadenas de distribución para sostener las ventas, aunque reconoció que los descuentos redujeron de forma considerable sus márgenes de rentabilidad. A eso sumó las altas tasas de interés, que dificultaron el financiamiento bancario y generaron pérdidas al descontar valores de terceros.
En ese escenario, informó que el presidente de la sociedad y principal accionista vendió un inmueble personal para hacer un aporte de capital destinado a respaldar un nuevo proyecto comercial. Según la empresa, la decisión buscó fortalecer la actividad y mejorar sus perspectivas financieras. Las dificultades, sin embargo, continuaron y desembocaron en la presentación concursal.
Con los nuevos reclamos de acreedores y el comité ya conformado, el proceso judicial seguirá analizando las obligaciones de la compañía y las instancias que definirán si la reestructuración es viable.