La devoción que nació en 1886 y ahora quieren proteger en Catamarca
¿Sabías que hay una devoción que nació en 1886 y todavía se mantiene viva en un pequeño paraje de Catamarca? Ahora buscan declararla de interés, pero lo que encontraron en su templo es lo que nadie esperaba.
La fe que atraviesa generaciones en Amanao, un pequeño paraje de Andalgalá, podría recibir un respaldo institucional clave. Un proyecto que ingresará a la Cámara de Diputados de Catamarca busca declarar de Interés Parlamentario, Cultural y Turístico las festividades del Señor del Milagro, también conocido como Señor del Viscote, una celebración que cada septiembre convoca a fieles y peregrinos.
La iniciativa no solo apunta a reconocer la festividad, sino también a poner en valor el trabajo de reconstrucción histórica que se hizo a partir de testimonios y relatos transmitidos de boca en boca durante más de un siglo.
¿Quiénes impulsan la medida?
El proyecto fue presentado de manera conjunta por el concejal andalgalense Álvaro Maza y los diputados provinciales Natalia Ponferrada y Juan Pablo Sánchez. También contó con el aporte de Gladys Murua y Mirta Ortiz, vecinas de Andalgalá e históricas colaboradoras de las celebraciones.
La propuesta busca fortalecer la preservación de la memoria colectiva y el patrimonio de Amanao, además de reconocer institucionalmente una celebración que, después de más de un siglo, sigue siendo parte de la vida de la comunidad.
Una tradición con raíces en 1886
La veneración al Señor del Milagro en Amanao se remonta a 1886, cuando, según la tradición, la imagen fue vista por primera vez por Don Ignes en el puesto de Viscote, en el paraje Vis-Vis. Desde entonces, la devoción se transmitió de generación en generación y dio lugar a novenas, peregrinaciones a pie y otras expresiones de religiosidad popular.
El Consejo Pastoral de la localidad realizó una recopilación de testimonios y antecedentes para reconstruir y preservar la historia de esta celebración, que forma parte de la identidad del lugar.
Un templo con historia
El patrimonio religioso también se expresa en el templo de la localidad. Una de sus características más llamativas es el techo, confeccionado con tablas de madera de cardón mediante una técnica tradicional que fue realizada por los propios vecinos.
Las festividades de septiembre, además de su significado religioso, convocan a visitantes y peregrinos de distintos puntos de Catamarca y de departamentos vecinos como Belén y Santa María. Por eso, el proyecto también pone el foco en el potencial turístico, cultural y religioso de la celebración.