La "Diabla" que movía los hilos de Los Monos desde una casa de San Nicolás ya duerme en Ezeiza
La llamaban "Mica La Diabla" y desde una casa de San Nicolás manejaba las comunicaciones de Los Monos. Cuando la policía la fue a buscar, atinó a tragarse una prueba clave. Ahora la Justicia la mandó a Ezeiza.
Daiana Micaela Leguizamón, conocida en el ambiente delictivo como "Mica La Diabla", dejó la Unidad Nº 5 de Rosario y fue alojada en el Complejo Penitenciario Federal de Ezeiza. Allí quedó bajo un régimen especial reservado para internas consideradas de alto riesgo, según confirmaron fuentes del caso.
La decisión la tomó el Ministerio de Seguridad de la Nación y se apoyó en los reiterados episodios de violencia y sanciones disciplinarias que acumuló durante su estadía en el penal santafesino.
Uno de los incidentes que pesó fuerte ocurrió cuando destrozó a golpes el teléfono público del pabellón después de que le avisaran que su turno de uso había terminado. Por eso recibió una sanción de conducta y le restringieron las visitas.
La caída en San Nicolás: triangulación y un chip tragado
El expediente que la llevó tras las rejas tiene una fecha clave: el 11 de septiembre de 2023. Esa madrugada, efectivos de la policía santafesina entraron en una casa de calle San Gerónimo al 400, en San Nicolás, donde Leguizamón cumplía prisión domiciliaria.
La investigación determinó que la mujer no respetaba el beneficio procesal. Según los pesquisas, usaba esa propiedad como línea de enlace para triangular las comunicaciones entre Ariel Máximo "Guille" Cantero —líder de Los Monos, detenido en el penal federal de Marcos Paz— y los ejecutores de extorsiones armadas contra un empresario rosarino.
El operativo dejó dos imágenes que quedaron asentadas en el expediente judicial:
El teléfono oculto: los investigadores hicieron sonar una línea intervenida y encontraron el aparato escondido en el pañal de un bebé de ocho meses.
Destrucción de evidencia: mientras los efectivos secuestraban elementos, Leguizamón tomó una tarjeta SIM de la mesa y se la tragó de un bocado para impedir la pericia. Al mismo tiempo, lanzó amenazas contra el personal policial.
Por esos hechos, aceptó su responsabilidad en un juicio abreviado y recibió una condena de tres años y seis meses de prisión efectiva. La imputación fue como partícipe necesaria de tentativa de extorsión agravada, inutilización de prueba, resistencia a la autoridad y amenazas.
Un apellido pesado en el entramado de Ibarlucea
El nombre de Daiana no es un caso aislado en las crónicas policiales de la región. Es hermana de Brisa Leguizamón, la joven que en enero de 2022 celebró la trágica "narcoboda" en un salón de eventos de Ibarlucea. Esa fiesta terminó con el triple crimen de la pareja integrada por Maximiliano Giménez, Erica Romero y su bebé de un año y medio.
A pesar de tener restricciones judiciales en ese momento, Daiana también había estado presente en el festejo, según quedó registrado.
Con este traslado a un penal de máxima seguridad bonaerense, la Justicia busca cortar los lazos de contacto de una pieza operativa vinculada a las maniobras extorsivas del clan de barrio Las Flores.