La dieta del momento que siguen miles en San Juan y por qué una nutricionista pide frenar antes de probarla
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La dieta del momento que siguen miles en San Juan y por qué una nutricionista pide frenar antes de probarla

Una nutricionista sanjuanina advierte que las dietas que se viralizan en redes se copian sin mirar el cuerpo de cada uno, y que el costo puede ser alto. ¿Qué dice de los adolescentes y de los ayunos de moda?

Una especialista sanjuanina advirtió que las modas alimentarias que se viralizan en redes pueden derivar en desnutrición, malnutrición y hasta trastornos alimentarios en adolescentes. El problema no está en la dieta en sí, sino en cómo se copia sin mirar el cuerpo de cada uno.

Las redes sociales se instalaron como una usina de consejos sobre alimentación. Perfiles de lifestyle, influencers que muestran su evolución con una dieta y promesas sin respaldo médico forman parte del menú diario del algoritmo. Detrás de esas tendencias, sin embargo, hay riesgos que no siempre se miden: desde déficits nutricionales hasta el desarrollo o el agravamiento de enfermedades.

En diálogo con DIARIO DE CUYO, la nutricionista sanjuanina Ana Paola Fernández puso el foco en qué pasa cuando esos patrones virales se adoptan sin considerar las necesidades de cada organismo. Muchas de esas propuestas se apoyan en estudios científicos, pero el error es tomarlas como una receta universal.

De un grupo reducido a toda la población

La especialista explicó que la clave está en no confundir una recomendación beneficiosa para determinado grupo con una fórmula que sirve para cualquiera. "Muchas veces mencionan que hay estudios que aportan beneficios al seguir ciertas dietas, pero la gente por ahí no sabe que esos estudios están dados en cierto grupo etario, en ciertas condiciones, y los trasladan como si fueran una regla para toda la población", señaló.

Y siguió: "Los riesgos hoy son miles, desde una desnutrición o una malnutrición, porque a veces se ponderan ciertos nutrientes y se quedan en déficit otros".

Ese desequilibrio puede repercutir en la salud y abrir la puerta a problemas como hipertensión, diabetes y enfermedades crónicas no transmisibles. También a cuadros que hoy se ven con frecuencia, como hígado graso, inflamaciones y SIBO. Fernández aclaró que se trata de afecciones multicausales, en las que además inciden el estrés y la calidad de los alimentos que se consumen.

La alimentación, remarcó, tiene manifestaciones que van más allá del peso corporal. Mencionó problemas en la piel, como acné y psoriasis, entre las afecciones que pueden tener relación con los hábitos alimentarios.

Ayuno intermitente, keto y low carb: cuándo se vuelven un problema

Entre las tendencias que más circulan en redes aparecen el ayuno intermitente y las dietas bajas en carbohidratos: low carb (reducción de azúcares) y keto (alta en grasas saludables). Fernández reconoció que algunos de estos patrones tienen beneficios, pero remarcó que su incorporación debe analizarse según cada persona y bajo determinadas condiciones.

El riesgo, según explicó, aparece cuando esas propuestas se adoptan como estilo de vida permanente y sin supervisión. Una dieta indicada para alguien en determinadas circunstancias no necesariamente le sirve a otra persona.

Por eso, las decisiones sobre qué comer deberían contemplar la edad, las condiciones de salud, los objetivos y las necesidades nutricionales individuales, en lugar de replicar automáticamente lo que se ve en una pantalla.

Adolescentes: la presión de la imagen permanente

Otro punto que preocupa es el impacto de los modelos de belleza y las tendencias alimentarias en los adolescentes. En una etapa de especial vulnerabilidad, la exposición constante a determinados cuerpos y mensajes sobre la imagen personal puede favorecer conductas alimentarias perjudiciales.

Fernández advirtió que los trastornos alimentarios no siempre se ven como una delgadez extrema. "Muchas veces son chicos o personas con normopeso o incluso puede haber sobrepeso, y hay trastornos alimentarios detrás", explicó.

En ese marco, consideró que el problema no pasa solo por seguir a artistas o referentes internacionales, sino por la presión que generan la imagen y la exposición permanente en las redes.

Qué pueden hacer las familias

Frente a este escenario, la especialista destacó el rol de las familias en la construcción de hábitos saludables. Una de las claves, dijo, es que los chicos tengan acceso habitual a alimentos reales y variados, sin armar una relación de prohibición o culpa alrededor de determinados productos.

"Lejos de prohibir, es decir: 'Probá, comé esto y me decís cómo te sentís'", planteó. La idea es que los adolescentes puedan reconocer cómo responde su cuerpo frente a distintos alimentos: si sienten más energía, si tienen molestias digestivas o si se sienten mejor después de comer.

También recomendó prestar atención a cómo los adultos hablan de los alimentos, de los cuerpos y de la alimentación de sus hijos. Evitar las etiquetas y las restricciones rígidas puede ayudar a construir una relación más amable con la comida.

Fernández insistió en que no hace falta adoptar una dieta restrictiva ni seguir la última tendencia de las redes para comer mejor. La clave está en construir hábitos sostenibles, sumar alimentos variados y consultar con profesionales antes de hacer cambios importantes, para no poner en juego la salud por seguir un viral.

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