La doble pelea del taxista de Encarnación: contra las apps y por un gato callejero
Entre la caída de los viajes y la competencia de Uber y Bolt, un taxista con 15 años de oficio encontró una compañía inesperada en la calle. ¿Qué lo llevó a llevarse al animal a su parada?
Favio Segovia lleva 15 años manejando un taxi en Encarnación y hoy enfrenta una crisis que redujo su flota de tres autos a uno solo. En medio de esa lucha diaria por el sustento, rescató a un gato hambriento que encontró en la calle y lo adoptó en su puesto de trabajo.
El conductor retrató un presente muy distinto al de hace una década, cuando el oficio daba para proyectar. La emergencia sanitaria de 2020 y la llegada de las plataformas digitales cambiaron las reglas del juego para todo el sector.
“Desde la pandemia es muy complicado. Hay mucha competencia de plataformas, cobran más barato y están por todos lados. El taxi casi murió”, aseguró Segovia, que ahora depende casi exclusivamente de la clientela que construyó a lo largo de los años.
Para él, la confianza de los pasajeros es su único capital: “Estoy acá hace 15 años, la gente sabe quién soy, y mucha gente confía en mí para muchas cosas. Y esa es la ventaja de ser taxista, pero hay poco movimiento, no da para progresar, solamente para comer”, explicó con resignación.
La pérdida del patrimonio y el cambio de época
La crisis no solo achicó los viajes diarios, sino que golpeó directamente el patrimonio que Segovia había logrado juntar en los años de bonanza. “Antes de la pandemia tenía tres vehículos, dos hacían trabajo de taxi, uno en casa, y después de la pandemia me quedé con uno solo, ahí ya se nota el cambio. Hubo un cambio muy grande”, recordó.
El trabajador rememoró sus inicios en el rubro, al que llegó por recomendación familiar. “Empecé como chofer y al poco tiempo ya me hice de taxi propio. Porque trabajaba, antes de la pandemia, hace 10 o 15 años, había plata. Se ganaba al día y vos podías hacer lo que vos querías”, detalló sobre esa época en la que el esfuerzo rendía frutos.
Hoy el mercado está fragmentado y los ingresos de los choferes tradicionales se licuaron. Segovia analizó el presente sin rencores, pero con realismo: “Bajó el peso, la pandemia, apareció Uber, apareció Bolt. Todos queremos trabajar, todos tenemos nuestro lado bueno, el sol sale para todos. Pero cuando hay mucha competencia, ya hay menos gente, menos trabajo. Ese es el tema”.
Un nuevo compañero en la parada de taxis
En medio de las dificultades económicas, el taxista sumó una alegría a su rutina al rescatar a un pequeño felino que deambulaba por la zona. “Le encontré, le traje, porque estaba teniendo hambre ahí por la calle y le di pan, comió, y se mimó por mí y le traje a ver si le consigo para su dueño”, relató.
Como en su casa ya viven tres gatos, decidió armarle un espacio temporal en su lugar de trabajo. El taxista justificó su preferencia por estos animales: “El perro cuesta más mantenerle y tenerle. Y el gato es más tranquilo y es más fácil mantenerle”.
El felino, bautizado como Lorenzo, se adaptó rápido a la rutina del volante. Segovia concluyó con orgullo mientras lo veía descansar: “Ahí le puse para su cama. Hace una o dos horas que le traje y ya sabe su casa y su cama”.