La Dulce, Necochea: Una muerte evitable que expone la cruda realidad de los pueblos sin médicos
Una joven madre murió a pasos de un centro de salud que no tenía médicos. Su tragedia destapó la alarmante crisis que deja a pueblos enteros del interior bonaerense a merced de la suerte. ¿Hasta cuándo seguirán esperando?
La desesperada carrera por salvar a una joven madre de 34 años terminó en tragedia frente a la Unidad Sanitaria de La Dulce, partido de Necochea, dejando al descubierto una crisis sanitaria que se extiende por el interior bonaerense. Lourdes sufrió un paro cardíaco a solo 500 metros del centro de salud, pero la falta de profesionales y ambulancias frustró cualquier posibilidad de auxilio inmediato.
El sábado pasado, el panorama fue desolador. La única médica asignada a la unidad se encontraba de vacaciones. No había ningún otro profesional disponible para atender la emergencia y tampoco había ambulancias en el lugar. Ante la desesperación, familiares o vecinos corrieron a buscar a la doctora en su domicilio particular.
Sin embargo, el tiempo se agotó. Lourdes, madre de tres niños pequeños, no resistió la espera y falleció. Su muerte no fue solo un drama personal, sino el detonante que hizo estallar la indignación de una comunidad que vive con un servicio de salud precario.
¿Qué dijo la Secretaría de Salud?
Frente a la conmoción, la secretaria de Salud de la Municipalidad de Necochea, Andrea Perestiuk, salió a dar explicaciones. Insistió en que la mujer “no murió sin atención” y defendió el accionar del personal de enfermería presente. “El personal de enfermería tiene protocolos de trabajo, se comunicaron con la obra del hospital, se hizo todo lo humanamente y sanitariamente posible”, sostuvo la funcionaria.
Sobre la crítica falta de médicos, Perestiuk argumentó que el problema no se debe “a un recorte presupuestario”, sino a una profunda escasez de profesionales dispuestos a trabajar en esas condiciones. “Tenemos la oferta publicada en el colegio profesional desde hace mucho tiempo, pero en realidad, necesitamos un médico más que se sume al plantel de la unidad sanitaria de La Dulce”, admitió.
La funcionaria fue más allá y señaló que esta crisis “atraviesa a todo el sistema de Salud público en toda la provincia de Buenos Aires y podría decirse que a nivel país también”. Remarcó la dificultad de cubrir localidades pequeñas: “Y en una localidad de 2.500 habitantes, dos médicos para cubrir 365 días al año, 24 horas al día, es un recurso finito”.
Un horario que condena: después de las 15, no hay médico
La investigación del equipo de Telenoche confirmó la gravedad de la situación en terreno. En la Unidad Sanitaria de La Dulce, después de las 15 horas, no hay personal médico que atienda ninguna dolencia, y mucho menos una emergencia. Los periodistas pudieron comprobar cómo la única médica que trabaja allí se subió a un taxi apenas cuatro minutos después de esa hora, dejando el lugar sin cobertura profesional.
Una enfermera del centro brindó un testimonio revelador: las guardias diurnas son de 9 a 15, pero “no siempre hay un médico”, porque el profesional también cubre guardias en Necochea y, “a veces, avisa que no puede venir”. El resto del día y la noche, la responsabilidad recae únicamente en el personal de enfermería.
La protesta se extiende a pueblos vecinos
La muerte de Lourdes no quedó en un lamento aislado. Generó una fuerte protesta vecinal que se extendió a localidades aledañas, todas afectadas por la misma crisis. Los habitantes reclaman atención las 24 horas y alertan sobre un colapso sanitario que parece no tener fin en el interior de la provincia.
Vecinos de Ramón Santa Marina, a 46 kilómetros de La Dulce, se sumaron a una manifestación para denunciar su propia realidad. “Hay uno solo que va los jueves, de 8 a 12″, señaló una mujer sobre la presencia médica en su pueblo. El resto del tiempo, un enfermero intenta cubrir todas las necesidades.
“Lamentablemente, hacemos de todo porque hay que salir del paso”, aseguró el asistente de salud que también protestaba. Explicó la enorme presión sobre el único hospital de la zona, que debe atender a todos los habitantes, más 200 estudiantes de una escuela agraria y a los pobladores de los parajes Energía La Luisa.
“El año pasado, incorporaron una enfermera más y ya somos dos. Pero por más que haya 100 enfermeros, nosotros tenemos las manos atadas, porque si pasa algo malo, la consecuencia cae en el enfermero”, reclamó con impotencia, reflejando la precariedad y el riesgo legal en el que trabajan estos profesionales.