La dura advertencia de un comerciante salteño: "El Estado se lleva el 50%" y el futuro de las jugueterías
Un comerciante salteño revela que el Estado se queda con la mitad del precio de cada juguete y denuncia la competencia desleal. ¿Podrá sostener su negocio?
En plena cuenta regresiva para el Día del Niño, una voz del sector comercial salteño rompió el silencio y encendió las alarmas. Rubén Barrios, titular de la juguetería Balodín, afirmó que la presión impositiva y la competencia desleal están asfixiando a los negocios formales, al punto de que muchos podrían bajar sus persianas.
El empresario, en diálogo con Sin Vueltas, fue contundente: los costos laborales y los impuestos se han vuelto una mochila imposible de llevar para muchos. "Realmente para muchos es imposible pagar las dos cosas. Ahí viene el desempleo, el achique o bajar las persianas", sentenció.
¿Cuánto se lleva el Estado?
Barrios puso números a la preocupación: "El socio Estado prácticamente se lleva un 50%" del precio final de cada producto. Una cifra que, según dijo, golpea directo a los comercios que operan dentro de la ley y los deja en clara desventaja frente a la venta ilegal.
En ese sentido, reclamó medidas urgentes para aliviar la carga. "Necesitamos un respiro. Tienen que entender que cuanto más negocios cierren, menos van a recaudar también. Es un círculo vicioso", advirtió, dejando claro que la situación es insostenible.
La competencia desleal, el otro frente
El comerciante también apuntó contra el crecimiento de la venta informal, tanto en la vía pública como a través de plataformas digitales. "Es muy difícil competir cuando uno está dentro de la legalidad. El que vende sin pagar nada tiene una gran ventaja", sostuvo.
Y fue más allá al cuestionar la falta de controles: "No puede ser que un mantero me venda con tarjeta. Yo tengo que justificar hasta el último peso que entra o sale de mi comercio". Una diferencia que, según su mirada, profundiza la crisis del sector formal.
El peligro de comprar juguetes en la calle
En medio de la pelea por la supervivencia, Barrios puso el foco en un tema que considera clave: la seguridad de los chicos. "Hay que mirar también la seguridad. Un juguete puede ser tóxico, los chicos se lo pueden llevar a la boca o atragantarse", explicó.
Y destacó que los comercios habilitados están respaldados por controles de organismos como el INTI, Aduana y la Secretaría de Comercio, algo que no ocurre con la mercadería que se ofrece en la informalidad.
Apostar al futuro pese a todo
A contramano de la crisis, el dueño de Balodín confirmó que decidió invertir y ya trabaja en la apertura de una nueva sucursal en San Lorenzo Chico. "Mientras muchos están bajando la persiana, nosotros apostamos porque sabemos que no hay mal que dure cien años. Después de las tormentas viene la salida del sol", cerró con optimismo.