La dura confesión de una viceintendenta: “Todavía existe un techo de cristal para las mujeres en política”
¿Sabías que a las mujeres políticas todavía les preguntan cómo harán con sus hijos? Una viceintendenta revela el techo de cristal que persiste en los cargos de poder.
Las preguntas incómodas sobre los hijos y las tareas del hogar siguen siendo moneda corriente para las mujeres que quieren liderar. Así lo denunció Romina Montes de Oca, viceintendenta de Santa Rosa y presidenta del Concejo Deliberante, al hablar de las barreras invisibles que persisten en los espacios de poder.
La funcionaria pampeana no dudó en calificar la situación como “un techo de cristal y una cancha inclinada” que condiciona a las mujeres desde el primer momento. Un obstáculo que, según dijo, no siempre se ve, pero que aparece en los pequeños gestos, en los prejuicios y hasta en las preguntas que les hacen a ellas y no a ellos.
¿Qué preguntas les hacen a las mujeres y no a los hombres?
Montes de Oca puso el dedo en la llaga al revelar una escena que se repite cada vez que una mujer decide dar el paso hacia un cargo de liderazgo: “Muchas veces le preguntan cómo hará con sus hijos o con las tareas del hogar. Son preguntas que casi nunca se les hacen a los hombres”.
Y fue más allá: mientras ellas tienen que responder sobre su vida personal, pierden tiempo valioso que podrían dedicar a hablar de sus ideas, de sus proyectos y de las soluciones que proponen. Un costo invisible pero real que termina jugando en contra en la carrera política.
La herencia histórica que pesa
La titular del cuerpo deliberativo capitalino también hizo un análisis profundo sobre las causas de esta desigualdad. Según explicó, durante décadas los hombres tuvieron más oportunidades para estudiar, prepararse y ocupar espacios de poder, mientras que las mujeres debieron dedicar gran parte de su vida a tareas de cuidado, a maternar y a criar.
“Esa diferencia histórica todavía pesa y muchas veces limita, niega o coarta oportunidades”, sentenció Montes de Oca, dejando en claro que no se trata de un problema del pasado sino de una mochila que arrastran las mujeres en el presente.
¿Cuál es el camino hacia la igualdad?
Lejos de plantear una confrontación entre géneros, la viceintendenta propuso una mirada superadora: “La igualdad no consiste en enfrentar a hombres y mujeres, sino en trabajar juntos para que el talento, el esfuerzo y la vocación sean los únicos criterios para crecer”.
En sus palabras finales, dejó un mensaje contundente: “Una sociedad que les da las mismas oportunidades a las mujeres no solo es más justa, sino que también es una sociedad que aprovecha todo su potencial y construye un mejor futuro para todos”.