La dura historia de la actriz argentina que ganó una fortuna tras quedar con daño cerebral
¿Qué llevó a una estrella del cine para adultos a ganar una demanda millonaria? La historia de la argentina Emily Willis, que quedó con daño cerebral tras una internación, y el acuerdo que su madre logró en los tribunales de EEUU.
La vida de Emily Willis, la actriz erótica nacida en Mendoza, cambió para siempre cuando una internación por adicción terminó en un daño cerebral irreversible. Ahora, su madre logró una compensación millonaria en los tribunales de California.
La justicia de Estados Unidos ordenó pagar 3 millones de dólares a la familia de Willis, quien pasó de ser una de las estrellas más buscadas del cine para adultos a luchar por su recuperación. El caso, que sacudió a la industria, quedó sellado con un acuerdo por mala praxis contra la clínica donde la joven se trataba su adicción a la ketamina.
¿Quién es Emily Willis?
Nacida como Litzy Lara Buñuelos en San Rafael, Mendoza, el 29 de diciembre de 1998, Emily Willis emigró a Estados Unidos cuando tenía siete años. Su madre, Yesenia Lara Cooper, se casó con un hombre de Utah y la familia se instaló en ese estado, donde creció en un entorno rural y mormón.
“En Argentina hice jardín de infantes y luego mi madre se casó con mi padre, lo que nos llevó a mudarnos cuando ya estaba en primer grado. Durante todo ese año, estuve con un tutor tratando de aprender inglés”, recordó la actriz en una entrevista con XBiz.
Su adolescencia transcurrió entre la caza, la pesca y la iglesia. “Crecí en medio de la caza y la pesca, con actividades estilo outdoor que hacía mi familia en Utah”, contó al youtuber Dave Naz en 2018. También confesó que fue al colegio St. George, cerca de Las Vegas, un pueblo pequeño donde el mormonismo marcaba la vida cotidiana.
A los 18 años, Willis dejó atrás esa vida y se mudó a Los Ángeles para estudiar danza. Fue allí donde un novio la introdujo en la industria del cine para adultos, un giro que la llevaría a la fama mundial.
El ascenso y la caída
Entre 2019 y 2023, Emily Willis se convirtió en una de las actrices más solicitadas. Ganó el Premio AVN a la mejor actriz en 2021, un reconocimiento equivalente al Oscar en su rubro, y su nombre encabezaba los rankings de búsquedas en internet. Además, cosechó millones de seguidores en OnlyFans, donde producía su propio contenido.
Pero el éxito no pudo con su adicción a la ketamina. Según documentos judiciales a los que accedió TN Show, la actriz consumía “entre 5 y 6 gramos por día” hacia fines de 2023. Su salud se deterioró rápidamente: dejó de grabar escenas y su peso cayó a 45 kilos, muy por debajo de lo saludable para su estatura de 1,68 metros.
El 27 de enero de 2024, Willis ingresó voluntariamente al centro Summit Malibú para tratar su adicción. En la evaluación inicial, los médicos notaron su estado: “desaliñada, frágil, desorientada”, con un estado de ánimo “nervioso”. Sin embargo, no fue derivada a un nutricionista ni a un médico, pese a tener más de 7 kilos de bajo peso.
El cuadro empeoró con una infección urinaria y un dolor constante. El 4 de febrero, una enfermera la encontró inconsciente en el piso. La falta de atención médica adecuada derivó en un daño cerebral irreversible.
El juicio y el acuerdo millonario
La madre de Willis presentó una demanda por mala praxis contra la clínica y su administradora, Lighthouse Treatment Centers. En el escrito, los abogados sostuvieron que la negligencia fue directa: “Como resultado directo e inmediato de la negligencia, abandono, imprudencia e inobservancia de los demandados al no brindar atención y tratamiento a Litzy (Emily Willis), ella sufrió daño cerebral irreversible e incapacidad física y mental permanente”.
La jueza Susan Bryant-Deason, del Tribunal Superior de Santa Mónica, aprobó un acuerdo entre las partes. El monto inicial fue de 3 millones de dólares, aunque tras costas e impuestos quedó en 1,26 millones. El acuerdo condicional prevé la desestimación del caso penal si se cumplen los términos, cuyos detalles permanecen reservados.
El abogado James A. Morris Jr., representante de la madre, comentó a My News LA: “Nadie sabe con exactitud qué le ocurrió ni si los acusados podrían haber actuado de otra manera para prevenir las lesiones, dado el estado vulnerable de la señorita como adicta a la ketamina cuando ingresó en sus instalaciones”.
El presente de Emily Willis
La salud de Willis sigue siendo crítica. Según su abogado, “de vez en cuando emite sonidos y mueve un poco el cuerpo. Sus ojos se mueven y ella sigue con la mirada, aunque nos resulta difícil determinar si entiende exactamente lo que está pasando”. Su madre, en cambio, estima que su hija comprende “aproximadamente el 80 por ciento de lo que sucede” a su alrededor, según TMZ.
Actualmente, Willis está reaprendiendo a caminar tras varias cirugías y su familia evalúa tratamientos en Europa. Aunque aún no puede comer sin ayuda, mostró avances: duerme sola y mira televisión. La esperanza de una mejoría sigue intacta.
La historia de Emily Willis es un recordatorio de los riesgos de una industria que consume a sus estrellas y de la importancia de la atención médica adecuada. Mientras tanto, su familia lucha por su recuperación y por hacer justicia.