La economía crece, pero las PyMEs se achican por dentro: el ajuste que no se ve

La economía creció 4,4% en 2025, pero las PyMEs formales perdieron 49.300 asalariados y sumaron 186.700 trabajadores no registrados. Detrás de las persianas que siguen levantadas, el ajuste silencioso que nadie ve.

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La economía crece, pero las PyMEs se achican por dentro: el ajuste que no se ve
La economía crece, pero las PyMEs se achican por dentro: el ajuste que no se ve

La economía argentina creció 4,4% durante 2025, pero la industria y el comercio retrocedieron 3,9% y 1,3% respectivamente. Ese contraste entre el dato global y lo que ocurre en los sectores que más empleo generan es la punta del iceberg de un fenómeno que no aparece en los titulares: las empresas que siguen abiertas, pero cada vez más chicas.

Un relevamiento privado reveló que desde el pico de 2023 desaparecieron más de 20.000 pequeñas y medianas empresas formales. Solo durante 2025 se perdieron alrededor de 8.000 firmas, y en mayo de este año la cantidad volvió a caer 1,8% interanual. A mediados de este año quedaban 506.457 PyMEs formales, unas 21.800 menos que en el máximo alcanzado en 2023.

El deterioro no fue parejo: el 90% de la caída más reciente se concentró en las microempresas, esas firmas con menor espalda financiera para absorber una caída de ventas, un aumento de costos o meses de actividad sin margen suficiente.

El cierre es solo una parte del ajuste

Las pequeñas y medianas empresas, y especialmente las de menor tamaño, son las primeras en reaccionar a los cambios del ciclo económico. Tienen menos capacidad para sostener estructuras o empleo cuando el nivel de actividad se derrumba. Pero mirar solo las persianas que bajan deja afuera una parte central del proceso: las firmas que se mantienen formalmente activas pero se achican por dentro para intentar seguir funcionando.

Un informe de la Universidad del CEMA (UCEMA) advirtió que "cuando la reactivación económica se ve impulsada por los sectores primario y energético, el incremento en la cantidad de contrataciones es menor que cuando los sectores motores del crecimiento son la industria o la construcción".

El impacto sobre las plantillas es concreto. Las empresas de hasta 100 trabajadores tienen hoy una dotación formal 1,5% menor que hace una década. En las microempresas, la pérdida de peso es aún más marcada: su participación en el empleo formal pasó del 20% al 18% en diez años. Siguen siendo una parte central del tejido productivo, pero cada vez pesan menos dentro del empleo asalariado registrado.

Se trata de un ajuste silencioso: una empresa que no cierra puede dejar de contratar, no reemplazar los puestos que pierde o trabajar con una estructura menor. Desde afuera sigue siendo una empresa en funcionamiento; desde adentro, lleva años reduciendo su escala.

Más empleo no registrado y monotributistas

La transformación se vuelve más evidente cuando se incorpora todo el denominado "Mundo PyME": asalariados formales e informales, monotributistas y autónomos. Bajo esa definición, el empleo vinculado a las pequeñas y medianas empresas aumentó 1,5% interanual. Pero ese crecimiento esconde una mutación en su composición.

En el último año se sumaron 186.700 trabajadores no registrados y 42.700 monotributistas, mientras las PyMEs formales perdieron 49.300 asalariados. Parte de la actividad que permanece dentro de este universo se sostiene, pero con menos empleo asalariado formal y más trabajadores no registrados.

El fenómeno aparece con claridad al mirar el empleo global: en el último año, las firmas perdieron en torno a 50.000 puestos de trabajo, mientras lo único que aumentó fueron los empleos no registrados y los monotributistas.

¿Qué economía queda?

El ajuste también modifica el peso relativo de los distintos tamaños de empresa dentro de la economía. Mientras las firmas grandes ganaron participación en el empleo formal durante la última década, las más pequeñas perdieron terreno, especialmente las microempresas.

El fenómeno ocurre en una economía donde el crecimiento de la actividad no se traduce en una expansión equivalente del empleo en todos los sectores. Durante 2025 la economía creció 4,4%, pero la industria y el comercio retrocedieron 3,9% y 1,3%, respectivamente.

La discusión, entonces, no pasa solo por cuántas empresas sobreviven al ajuste sino por las condiciones en que lo hacen y la estructura productiva que queda después. Los datos exhiben que, por más que las persianas sigan levantadas, cada vez más es a costa de menos trabajadores, a menor escala, con deudas crecientes y formas de empleo más precarias.

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