La economía de EEUU sorprendió con un crecimiento récord, pero dos factores le pusieron el freno
El PBI de EEUU creció 3,4% en el tercer trimestre, su mejor marca en un año, impulsado por el consumo y la inversión en IA. Pero dos factores le restaron puntos al resultado y la inflación sigue sin dar tregua. ¿Qué pasará en el cuarto trimestre?
El PBI estadounidense se aceleró a una tasa anualizada de 3,4% en el tercer trimestre, la más alta en un año, impulsado por el consumo interno y las inversiones millonarias en inteligencia artificial. La cifra superó las previsiones del mercado a pesar del encarecimiento del petróleo por el conflicto en Medio Oriente.
Según la primera estimación de la Oficina de Análisis Económico del Departamento de Comercio, el crecimiento fue el más rápido desde el tercer trimestre de 2025. El gasto de los consumidores, que representa más de dos tercios de la economía, avanzó a una tasa del 3,8% entre julio y septiembre, igualando el ritmo del segundo trimestre.
Los despidos, en niveles históricamente bajos, y la contratación moderada sostienen el gasto de los hogares. Sin embargo, los aumentos salariales en ocasiones quedaron rezagados frente a la inflación, por lo que las familias estadounidenses ahorraron menos para financiar sus gastos.
Inversión empresarial: el motor detrás del récord
El gasto empresarial en equipo se disparó a una tasa del 20,9%, la más alta desde el tercer trimestre de 2020. Este rubro aportó 1,16 puntos porcentuales al crecimiento del PBI, la mayor contribución en seis años.
Un indicador de la demanda interna que excluye inventarios, comercio y sector público se aceleró al 4,9%, el nivel más alto desde el segundo trimestre de 2021. Las ventas finales a compradores privados nacionales crecieron al 4,6% en el segundo trimestre.
Los lastres: importaciones y tasas hipotecarias
El sólido gasto de consumidores y empresas se vio compensado por las importaciones, que aumentaron un 19,7%, la tasa más rápida desde el primer trimestre de 2025, cuando las empresas adelantaron pedidos para evitar los mayores costos de los aranceles generalizados de Trump. Las compras al exterior restaron 2,64 puntos al crecimiento del PBI.
El gasto público, en tanto, subió un 5,3% impulsado por un fuerte repunte en defensa y otros sectores del gobierno federal.
El aumento de las tasas hipotecarias debido al conflicto en Medio Oriente volvió a contraer la inversión residencial. Los mayores costos de financiamiento eclipsaron la moderación en los precios de la vivienda y afectaron la demanda de hogares.
La inflación sigue ejerciendo presión
Si bien la inflación se moderó tras el repunte del trimestre abril-junio, las presiones sobre los precios se intensificaron a finales del tercer trimestre. El índice de precios de gastos de consumo personal (PCE) subió un 0,5% en septiembre, tras el 0,3% de agosto, según la Oficina de Análisis Económico (BEA). Es el indicador que la Reserva Federal (Fed) usa para su meta del 2%.
La inflación del PCE avanzó un 3,6% interanual. Excluyendo alimentos y energía, el índice subyacente subió un 0,3% mensual desestacionalizado y un 3,1% interanual en septiembre, tras el 3% de agosto.
El informe también mostró que los ingresos disponibles de los hogares, descontada la inflación, cayeron un 0,3% el mes pasado. El gasto de los consumidores ajustado por inflación se mantuvo sin cambios en septiembre, lo que anticipa una trayectoria de crecimiento más débil para el cuarto trimestre.
El aumento de la actividad contrasta con la visión pesimista de los hogares: los índices de aprobación del presidente Donald Trump están en mínimos históricos y la confianza del consumidor se deterioró a pocos días de las elecciones legislativas.