La emoción que dejó el Milagro: el momento que sorprendió a todos en la Plaza 9 de Julio
¿Qué fue lo que hizo frenar a monseñor Cargnello en plena despedida y emocionó a toda la Plaza 9 de Julio? El detalle que marcó el cierre del Milagro 2026.
La Procesión del Señor y la Virgen del Milagro llegó a su punto final en la Plaza 9 de Julio con una multitud que no pudo contener la emoción. Tras la bendición de monseñor Mario Cargnello, las imágenes regresaron a la Catedral Basílica, donde permanecerán hasta el próximo año.
El cierre de una jornada extensa y cargada de fe arrancó con las campanas, la melodía de “Doce estrellas del cielo de María” y el sonido tradicional de la sirena de El Tribuno. Eran las 20 de este martes cuando la Virgen del Milagro hizo su recorrido final, tras aguardar en la esquina de Mitre y España. Avanzó lentamente hacia la plaza mientras miles de fieles la recibían con los pañuelos en alto. En un mismo instante, la multitud unió sus voces para exclamar: “¡Viva la Virgen del Milagro!”
El adiós al Señor del Milagro
Luego fue el turno del ingreso del Señor del Milagro. Los instrumentos de viento comenzaron a entonar el Himno del Señor del Milagro, acompañando un atardecer cargado de nostalgia y emoción. La imagen del Cristo crucificado fue ubicada de frente a los fieles, junto a su madre, mientras las sirenas continuaban sonando como parte de una postal que ya forma parte de la memoria colectiva.
Desde los altoparlantes se repetía una frase que atravesó la plaza: “¡Que viva el Señor del Milagro!”
La bendición final de Cargnello
Tras la llegada de las imágenes, monseñor Mario Cargnello realizó la bendición final y agradeció a quienes hicieron posible la celebración del Milagro.
“Gracias a tantos que han vivido este misterio”, expresó el arzobispo, quien recordó que la fe también se manifiesta en los momentos de silencio. “Es en el silencio donde Dios hace las cosas grandes”, señaló.
En su mensaje, Cargnello destacó que este misterio salteño también está marcado por la unidad y agradeció la presencia de quienes llegaron desde distintos puntos del país y del mundo para acompañar la celebración.
También tuvo palabras de reconocimiento para el Nuncio Apostólico, la vicepresidenta Victoria Villarruel, los peregrinos, servidores, voluntarios, quienes colaboraron con la atención de los fieles, los trabajadores de la Catedral y las instituciones que acompañaron la organización.
“Y esto no es solo de los católicos”, sostuvo, al remarcar la participación de distintos sectores que hicieron posible la fiesta.
Durante su mensaje también se refirió al trabajo conjunto entre los distintos niveles del Estado y las instituciones. “En esta hora difícil del país, ponerme a criticar es fácil, pero no sería justo si yo no pongo algo. Estamos unidos con el Gobierno de la Provincia, la Municipalidad y empresas como la que iluminaron la Catedral. Eso también se hace con el dinero de ustedes, queridos fieles”, expresó.
El último saludo a Cargnello antes del retiro
La ceremonia también tuvo un momento especial para despedir a monseñor Mario Cargnello, quien habría conducido su último Milagro ya que, meses atrás, anunció su retiro. Aunque Cargnello frenó esta mención diciendo "esperen, no sé que va a pasar conmigo todavía", recibió de igual modo el reconocimiento del pueblo salteño.
Cargnello asumió el arzobispado de Salta en septiembre de 1999 y estuvo a la cabeza de 27 celebraciones del Milagro en Salta.
Pétalos para despedir a la Virgen y al Señor
Minutos después de las 20.20, tras la bendición final, comenzaron los últimos momentos de la fiesta. Desde el campanario de la Catedral cayeron pétalos blancos mientras la Virgen del Milagro emprendía su regreso al templo, donde permanecerá hasta el próximo encuentro de fe.
Casi diez minutos después, llegó el turno del Señor del Milagro. La multitud volvió a entonar su himno mientras los pétalos rojos descendían desde lo alto y la sirena de El Tribuno acompañaba la despedida.
El Cristo crucificado volvió a ocupar su lugar en la Catedral Basílica, mientras miles de salteños miraban con emoción el cierre de una jornada que volvió a unir historia, tradición y fe.
Hasta el próximo 15 de septiembre, cuando el Milagro vuelva a convocar al pueblo salteño.