La emotiva iniciativa de una familia de Zapala que alimentó a más de cien camioneros varados
Una familia de Zapala convirtió la espera de más de cien camioneros varados por el clima en un gesto de pan y tortas fritas. ¿Qué los motivó a amasar sin dudarlo?
Una simple pregunta cambió la tarde de decenas de transportistas atrapados por el clima en Zapala. Juan Garrido, junto a su esposa Laura y su hija Paola, decidieron amasar y hornear para llevar un poco de alivio a quienes esperaban poder cruzar a Chile.
La primera entrega consistió en 15 docenas de tortas fritas y varios panes caseros. El jueves por la tarde, repitieron la dosis, esta vez acompañada de bidones con agua para los conductores.
¿Cómo nació la idea?
Todo comenzó cuando el abuelo salió a pasear con su nieta de un año y medio para distraerla del frío intenso. Al pasar por el monumento al Soldado, vieron una larga fila de camiones. “Se pusieron a contarlos, como parte del juego”, relató Paola a este medio. Al volver, comentaron que eran más de cien y que nunca imaginaron semejante cantidad de choferes varados.
La familia, que profesa una fe cristiana y asiste a la iglesia, no dudó en actuar. “Mi papá dice: qué les parece si amasamos y les llevamos”, contó Paola, quien tiene 15 años de experiencia en la elaboración y venta de pan casero y tortas fritas.
Manos a la masa
Con la habilidad que da la práctica, se organizaron rápidamente. Faltaban algunos ingredientes, así que Juan salió a comprarlos. “Como estamos acostumbrados a hacer masas, enseguida nos arremangamos y nos pusimos a armar tortas fritas y pan casero”, sostuvo la hija.
Lograron preparar 15 docenas de tortas fritas más los pancitos, con la meta de que cada chofer recibiera al menos seis unidades.
La sorpresa en el lugar
Cuando llegaron al sitio de los camiones, se llevaron una sorpresa: muchos conductores no bajaban la ventanilla, pensando que intentaban venderles algo. “Ya había autos con otros vendedores. Así que cuando pasábamos nos decían: no, gracias”, relató Paola. Fue cuestión de tiempo para que entendieran que era un regalo.
Con los transportistas brasileños, la comunicación se dio por señas, más que por palabras. “Nos quedaron mirando, sorprendidos. De a poco, nos fuimos entendiendo. Hasta nos decían que no les diéramos tantas para permitir que alcance para el resto de sus compañeros”, concluyó.
Un gesto que trasciende
La repercusión de su gesto tomó por sorpresa a la familia. “Es una experiencia relinda y no nos imaginamos que iba a tener tanta repercusión. Más que nada, los pudimos ayudar y fue un gran ejemplo que hicieron mis padres”, expresó Paola, quien destacó que siempre les inculcaron la solidaridad. “Mis padres siempre están haciendo el bien y tratando de ayudar en lo que se pueda”.
La gran cantidad de camiones varados responde a las inclemencias climáticas que obligan a restringir el horario de circulación en los pasos fronterizos, como Pino Hachado.