La primera enóloga argentina finalista del premio más importante del vino mundial tiene un vínculo con San Juan que empezó con las manzanas de Calingasta. Lo que la lleva a viajar seguido a la provincia y el dato que la ilusiona con el galardón.
Andrea Ferreyra es la primera mujer argentina finalista en el Winemaker of the Year 2026, el galardón que entrega la revista estadounidense Wine Enthusiast. Nació en Mendoza, pero su historia con San Juan arranca mucho antes de la vitivinicultura: en una visita familiar a Calingasta cuando era chica y en las manzanas de esa zona que todavía recuerda.
La noticia sacudió al sector: es la primera vez en la historia del certamen que una mujer llega a la final de esta categoría global. Compite junto a otros cinco enólogos de distintas regiones del mundo, y los resultados se conocerán en el transcurso de este mes.
Ferreyra es jefa de Enología de Finca La Celia, la bodega mendocina de San Carlos que pertenece al grupo Viña San Pedro Tarapacá. Se recibió en la Universidad Juan Agustín Maza y antes ya había sido distinguida como la mejor enóloga mujer en la 5° edición del concurso Sakura Japan Women's Wine Awards, en Japón.
Un vínculo que empezó con manzanas
Sus primeros recuerdos de la provincia son de infancia, cuando viajó a Calingasta con su familia. De esa etapa también data su admiración por Domingo Faustino Sarmiento, a quien le atribuye un rol clave en el desarrollo de la vitivinicultura nacional y de Cuyo. No es casual: cursó sus estudios en un colegio que lleva el nombre del prócer sanjuanino.
Ya metida de lleno en los vinos, volvió a San Juan en varias oportunidades para participar de Evisan, la Evaluación de Vinos de San Juan. Su objetivo era conocer los Syrah sanjuaninos que por entonces habían ganado prestigio en todo el país. "Eran épocas que se decía: Malbec tiene M de Mendoza y el Syrah tiene S de San Juan", recordó en diálogo con Tiempo Streaming.
Por aquellos años integraba el equipo técnico de una bodega mendocina que compraba Syrah del Valle de Pedernal, lo que la llevó a profundizar su conocimiento de ese terroir. Después, en su gestión técnica para Finca La Celia, quedó a cargo de la línea Altivo, lo que le exigía viajar a San Juan entre 2008 y 2009 para comprar partidas de Pinot Grigio y Torrontés.
De las visitas a la radicación
El vínculo laboral con la provincia se volvió directo y continuo desde 2019. Ese año el grupo Viña San Pedro Tarapacá adquirió los activos de Pernod Ricard en San Juan, entre ellos la histórica Bodega Grafigna y dos de sus viñedos. Desde entonces, Ferreyra viene seguido por estos pagos.
La integración consolidó su pertenencia a la vitivinicultura sanjuanina y unió la calidad de los valles locales con la proyección internacional de sus elaboraciones.
"El simple hecho de que Wine Enthusiast haya puesto su mirada ya significa haber ganado"
Sobre la nominación, la enóloga no escondió su emoción: "La sola nominación constituye una gran victoria institucional, más allá de los resultados finales. Siento un profundo orgullo".
Y agregó: "Estoy sorprendida por la cantidad de mensajes y muestras de afecto que he recibido por parte de colegas, familiares, amigos, antiguos compañeros de trabajo y profesores universitarios. Para mí no es un cliché, realmente lo siento así, el simple hecho de que un medio como Wine Enthusiast haya puesto su mirada en el trabajo que hago en Argentina ya significa haber ganado".
El reconocimiento tiene además una dimensión colectiva: en esta edición de los Wine Star Awards, Argentina logró posicionar cuatro candidaturas de máxima jerarquía. A la de Ferreyra se suman la de la doctora Laura Catena en la terna de Innovación, la de José Zucardi como Ejecutivo del Año y la de Bodega Catena Zapata en Mejor Bodega del Nuevo Mundo.
"El hecho de que un medio de referencia mundial dirija la atención hacia la industria argentina con cuatro nominaciones simultáneas es sumamente auspicioso, especialmente al tratarse de referentes y proyectos arraigados en el Valle de Uco y en la región cuyana", destacó.
El lugar de la mujer en las bodegas
La nominación también abre una reflexión sobre el papel femenino en la enología. Para Ferreyra, "la mujer siempre estuvo presente en la actividad vitivinícola, tanto en Argentina como en el ámbito internacional, aunque en décadas pasadas su labor carecía de la visibilidad pública y ejecutiva de la que goza actualmente".
En ese camino ubicó a una referente ineludible: "Susana Balbo es la gran referente de la vitivinicultura argentina, fue pionera en abrir el camino para las enólogas mediante una destacada capacidad técnica, rigor profesional y un incansable ritmo de trabajo".
Si bien reconoce que todavía quedan aspectos por consolidar, sostiene que la situación actual de las mujeres en la industria está en un punto mucho más avanzado y favorable que el de las generaciones anteriores.
Un sector en transición
Consultada por el presente de la actividad, Ferreyra describió un momento complejo: retracción en los volúmenes de consumo, caída de las exportaciones y baja en la superficie cultivada.
Frente a quienes atribuyen la menor venta a un cambio en las preferencias del público, la especialista fue precisa: la causa principal está en la situación económica y en el ajuste de los presupuestos familiares, un fenómeno que golpea a varios rubros de la alimentación tanto en Argentina como en el mundo.
Pese al contexto, recordó que el sector ya superó crisis de enorme magnitud, como los impactos de la Primera y la Segunda Guerra Mundial o la caída del grupo Greco a nivel nacional, procesos que afectaron severamente a productores y bodegas. "En definitiva, las etapas de crisis representan también oportunidades para la innovación, el surgimiento de nuevos productos y la reformulación de estrategias productivas", aseguró.