La escena inesperada en los vestuarios de la Bombonera que dejó al descubierto el verdadero trofeo de Mauritania
Lo que sucedió en el vestuario de la Bombonera después del silbatazo final revela cuál fue el verdadero triunfo para el equipo visitante. Una camiseta generó una disputa inesperada y otra ya tenía dueño desde antes de empezar el partido.
La Selección Argentina se impuso 2-1 ante Mauritania en un amistoso jugado en La Bombonera, pero el resultado quedó en un segundo plano por una situación que ocurrió lejos de las cámaras. Mientras los fanáticos locales analizaban un rendimiento complicado, el equipo africano vivió un momento de pura alegría que terminó con una peculiar “pelea” por un recuerdo muy especial.
La previa ya había mostrado el entusiasmo del combinado visitante, cuyos jugadores no dudaron en sacarse fotos en el mítico campo de juego de Boca Juniors. Esa misma emoción se repitió con creces una vez finalizado el encuentro, pero esta vez el escenario fueron los vestuarios.
Como es tradición en estos partidos, se procedió al intercambio de camisetas. Todos los futbolistas de Mauritania esperaban con ansias su porción del botín argentino.
El reparto que desató la anécdota
Marito, el histórico utilero de la Albiceleste, fue el encargado de llevar las casacas hasta el camarín rival. Sin embargo, la tarea de distribuirlas la tomó uno de los jugadores africanos.
Con la bolsa en la mano, Oumar Ngom comenzó a repartir las prendas entre sus compañeros. La situación dio un giro curioso cuando se generó una pequeña disputa por quedarse con una camiseta en particular: la de Rodrigo De Paul, que resultó ser la más codiciada.
Al final, el propio Ngom, quien tenía el control del reparto, fue quien se adjudicó la casaca del mediocampista argentino. La imagen capturó el instante de esa breve y simpática puja por el preciado recuerdo.
Pero había una prenda que no estuvo sujeta a discusión alguna. La camiseta de Lionel Messi ya tenía dueño asignado de antemano.
El tesoro que ya tenía nombre
Aboubakary Yeli Koita fue el futbolista afortunado que se quedó con la mítica número 10. Las imágenes lo muestran guardándola como un auténtico tesoro, con una sonrisa de oreja a oreja que era imposible de ocultar.
Para el equipo de Mauritania, más allá del marcador, la experiencia en Buenos Aires y el partido en el estadio de La Boca se convirtieron en un recuerdo imborrable, coronado por estos souvenirs de lujo que ahora atesoran.
El partido en sí había dejado sensaciones encontradas para el local. La Selección Argentina, que se impuso por 2-1, no convenció del todo a su público en un amistoso que sirvió de preparación.
Por su parte, Mauritania no solo logró un gol de honor a través de Jordan Lefort, sino que se llevó una vivencia única y las pruebas físicas de haber compartido cancha con los campeones del mundo.