La Escuela 39 de Colastiné Norte, otra vez sin clases: el quinto robo en el año dejó sin agua al comedor
Un nuevo robo en la Escuela 39 de Colastiné Norte dejó sin agua al comedor y suspendió las clases. La comunidad, cansada de cinco años de inseguridad, exige respuestas. ¿Qué pasó con la alarma?
La Escuela Primaria N.º 39 “9 de Julio” de Colastiné Norte amaneció este martes con un nuevo golpe al bolsillo de la comunidad educativa: delincuentes se llevaron la bomba de agua que abastece al comedor, dejando a 365 chicos sin el servicio y a los padres sin otra opción que retirar a sus hijos ante los cables expuestos.
El hecho se registró durante la madrugada en el establecimiento ubicado en inmediaciones de Carcaráes y Las Talas, a unas seis cuadras de la Ruta Provincial 1. Al llegar por la mañana, las autoridades se encontraron con la faltante y con parte de la instalación eléctrica dañada, lo que generó una inmediata suspensión de clases.
La bronca de las familias
Gabriela Milessi, presidenta de la cooperadora y madre de una alumna, relató el momento en que advirtieron el robo: “Tuvimos un robo, nos robaron la bomba que va para el comedor, abastece todo el comedor el agua”. La preocupación no tardó en escalar.
“Los padres decidimos llevarnos a nuestros hijos porque nuestros hijos no pueden estar en un ambiente que no tiene agua, que están los cables pelados porque puede pasar cualquier cosa”, sostuvo la mujer, explicando la decisión de retirar a los estudiantes pese a que inicialmente se había previsto mantener las actividades.
La bomba repuesta y el servicio en jaque
Desde el Ministerio de Educación confirmaron que la bomba ya fue reemplazada y que el establecimiento recuperó el suministro de agua. Sin embargo, el episodio impactó de lleno en el comedor escolar: durante la mañana, los alumnos no pudieron acceder al desayuno ni al almuerzo, un servicio vital para muchos de ellos.
“Es el alimento que ellos tienen, el desayuno y el almuerzo”, remarcó Gabriela, visiblemente afectada.
¿Por qué no sonó la alarma?
Otro de los puntos que generó controversia fue el sistema de seguridad. La escuela cuenta con una alarma monitoreada por la Municipalidad, pero el dispositivo no habría advertido el ingreso de los delincuentes. “Tiene alarma y no sonó la alarma”, afirmó la madre, aunque aclaró que aún se desconoce si fue una falla técnica o un inconveniente de otro tipo.
El hecho fue comunicado al 911 alrededor de las 7.20. Al llegar, los agentes entrevistaron a la directora, quien había notado la falta de elementos al recorrer las instalaciones. Durante la mañana, la policía permaneció en el lugar para relevar los sectores afectados e intentar determinar cómo ingresaron los ladrones y qué otros objetos sustrajeron.
Cinco años de robos y ninguna solución
La comunidad educativa asegura que esto no es un caso aislado. Gabriela señaló que los hechos de inseguridad se repiten desde hace aproximadamente cinco años. “Ya venimos hace cinco años con robo y robo y no se soluciona nada”, lamentó.
Si bien reconoció el trabajo de la Policía, cuestionó que los procedimientos no logren frenar la ola delictiva. “La Policía yo sé que actúa, pero las cosas no se solucionan”, afirmó. Sobre los posibles autores, indicó que los vecinos sospechan de gente de la zona, aunque no hay una identificación formal.
Robo durante las obras
El nuevo episodio se da en un contexto particular: la escuela atraviesa trabajos de infraestructura. Según las autoridades, durante el fin de semana ya se había registrado otro robo que afectó a los trabajadores que realizan las reformas en el edificio.
La sucesión de hechos incrementó la preocupación y volvió a poner sobre la mesa la necesidad de reforzar la seguridad del establecimiento.
¿Qué reclaman las familias?
Los padres exigen medidas concretas para garantizar el funcionamiento de la escuela, el servicio alimentario y la protección del edificio. El pedido apunta tanto a mejorar la seguridad física como a optimizar los mecanismos de monitoreo y respuesta ante futuros intentos de robo.
“Queremos una solución, que se haga visible lo que está pasando acá en la Escuela 39”, reclamó Gabriela.
Mientras la investigación policial continúa, la comunidad espera que la reposición de la bomba y las medidas adoptadas permitan retomar la actividad escolar con normalidad y evitar que un nuevo robo vuelva a suspender las clases.