La escuela de fútbol que rescata chicos de la calle y les cambia la vida en Guaymallén

Una escuelita de fútbol en Guaymallén se convirtió en un refugio para más de 150 chicos. Claudio Quevedo, su fundador, revela cómo logró sacarlos de la calle y qué valores les inculca.

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La escuela de fútbol que rescata chicos de la calle y les cambia la vida en Guaymallén
La escuela de fútbol que rescata chicos de la calle y les cambia la vida en Guaymallén

En pleno Guaymallén, una escuelita de fútbol se convirtió en mucho más que un lugar para patear la pelota. Más de 150 chicos encontraron ahí contención, valores y una segunda familia, gracias a la iniciativa de Claudio Quevedo, un vecino del Barrio Minotto que decidió hacer algo frente a los pibes que pasaban horas en la calle.

La Escuela de Fútbol Minotto nació el 5 de agosto de 2019, pero su historia se remonta a un antiguo club que fue símbolo del barrio. Quevedo, su fundador, quiso mantener viva esa tradición: conservó el nombre y los colores en homenaje a quienes construyeron ese legado.

¿Cómo empezó todo?

"El motivo de crear la escuelita fue justamente ver a tantos chicos jugando en la calle y en las plazas", confesó Quevedo al Post. "A partir de esa realidad surgió la iniciativa de brindarles un lugar donde pudieran practicar fútbol, pero también crecer como personas".

El primer día se presentaron unos 50 chicos. Hoy, la cifra oscila entre 150 y 200, dependiendo de la época del año. "En invierno suele bajar un poco la asistencia, pero normalmente nos mantenemos dentro de ese número", detalló.

¿Dónde entrenan y cuánto pagan?

Las actividades arrancaron en una unión vecinal de Guaymallén y actualmente se desarrollan en el predio Cancha Solís, sobre Mathus Hoyos. Para sostener el proyecto, la cuota es accesible: mientras un club puede cobrar entre 50 y 60 mil pesos, ellos piden entre 20 y 25 mil para que más familias puedan sumarse.

El sacrificio personal es grande. "A veces es complicado porque los fines de semana casi no puedo estar con mi familia. Estoy con los chicos, que también son una familia para mí", admitió Quevedo, quien dedica horas al entrenamiento, los partidos y a controlar que a ninguno le falte nada.

Más que fútbol: formación en valores

El objetivo principal trasciende lo deportivo. "Nosotros trabajamos mucho más que el fútbol. Lo más importante es formar a los niños en valores: el respeto, la humildad, el compañerismo y la solidaridad. Después, los resultados deportivos llegan como consecuencia de ese trabajo", enfatizó.

La devolución más linda, dice, es el cariño diario. "Que te saluden, que sean buenos compañeros y que, cuando crezcan, te crucen por la calle y todavía te llamen 'profe'. Ese afecto es lo más valioso".

También destacó el vínculo con otras escuelitas de Guaymallén, Maipú y Godoy Cruz. "Siempre tratamos de manejarnos con respeto, porque eso mismo es lo que les enseñamos a los chicos. Si los adultos no damos el ejemplo, es muy difícil inculcarles valores", cerró.

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