La escuela de Río Grande que le puso un freno al celular en el aula: el motivo que sorprendió a los padres

Una escuela de Río Grande restringió el celular en el aula y el motivo no es el que muchos imaginan. La decisión ya genera debate entre las familias fueguinas: ¿qué se pierde cuando la pantalla está en el medio?

· 2 min de lectura
La escuela de Río Grande que le puso un freno al celular en el aula: el motivo que sorprendió a los padres
La escuela de Río Grande que le puso un freno al celular en el aula: el motivo que sorprendió a los padres

El CIERG de Río Grande tomó una decisión que generó sorpresa entre las familias: restringir el uso de celulares durante las clases. La medida no busca demonizar la tecnología, sino repensar qué lugar ocupa cuando los chicos están aprendiendo, conversando y conviviendo con otros.

Lo llamativo es el motivo. La institución no considera que el teléfono sea inútil. Todo lo contrario: durante años los alumnos lo usaron para trabajos y actividades. El problema apareció cuando, en determinados momentos, la herramienta empezó a convertirse en distracción más que en recurso. Entonces pusieron un límite.

No todo es celular sí o celular no

La discusión sobre los teléfonos de los chicos suele caer en posiciones extremas: prohibirlos o permitirlos. La vida real, sin embargo, es bastante más compleja. Una misma herramienta puede ayudar a aprender y también distraer, puede acercarnos a alguien que está lejos y al mismo tiempo alejarnos de quien tenemos al lado.

Por eso, el debate no debería pasar solo por cuánto usan el celular. También vale preguntarse para qué lo usan y qué se deja de hacer mientras se lo usa.

Volver a mirarnos

En el espacio Vamos a Tratarnos Bien se habla de convivencia. Y cada vez más, convivir también es aprender a estar presentes: escuchar, esperar, conversar, resolver una diferencia, aburrirse incluso.

No se puede pretender que los chicos aprendan a vincularse responsablemente si los adultos no revisan sus propios hábitos. La tecnología llegó para quedarse y las nuevas generaciones van a convivir con ella mucho más que sus padres.

El desafío no es enseñarles a vivir sin celulares. Es enseñarles que hay momentos en los que guardarlos también es una manera de cuidarnos. Porque quizás, cuando el celular deja de estar en el centro, aparece algo que habíamos dejado de mirar: el otro.

Más para leer

El Rejunte sopló las velitas y el Concejo de Tolhuin lo sorprendió con un reconocimiento
Sociedad
Recorrieron un barrio de punta a punta: 21 actas y dos perros que ya no están en la calle
Sociedad
La Fiscalía le marcó la cancha a la Junta docente: qué encontró que complica a los profesores
Sociedad
El 40% de los taxis de Ushuaia está al límite y el sector ya tiene un plan bajo la manga
Sociedad
El centro que cambió las mañanas de cientos de abuelos en Río Grande
Sociedad
Ushuaia abre una oportunidad para jóvenes que quieran cambiarle la cara a la ciudad
Sociedad