La espera terminó a las 21.15 en el Hilton: el gesto de Di María que hizo llorar a un nene de 9 años

Cerca de 200 personas esperaron horas frente al Hilton de Tucumán para ver a Di María. El campeón del mundo bajó del micro y tuvo un gesto con los más chicos que terminó con un nene de 9 años entre lágrimas: lo que pasó cuando le firmó el cuadro.

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La espera terminó a las 21.15 en el Hilton: el gesto de Di María que hizo llorar a un nene de 9 años
La espera terminó a las 21.15 en el Hilton: el gesto de Di María que hizo llorar a un nene de 9 años

Ángel Di María bajó del micro de Rosario Central en Tucumán y desató la locura frente al hotel Hilton. Unas 200 personas lo esperaban con camisetas, teléfonos en alto y la ilusión de una firma. El campeón del mundo fue el único del plantel que se quedó un rato largo con la gente, y hubo un momento que quedó grabado: un chico de nueve años terminó abrazado a su madre, llorando de emoción, con un cuadro firmado entre las manos.

La previa tuvo de todo. Familias enteras apostadas en la puerta del hotel, chicos trepados a las vallas, vendedores de gorros y camisetas. La ansiedad se mezclaba con la ilusión y casi todos esperaban lo mismo: que apareciera él. El partido contra Atlético Tucumán, previsto para este sábado en el Monumental, ya se respiraba en la ciudad.

Los que viajaron desde Rosario

No todos eran tucumanos. Roxana Alanís, presidenta de la filial 19 de Diciembre de Rosario Central en Tucumán, llegó con su bebé en brazos. Su padre vino desde Rosario hace años y le transmitió la pasión por el club. “Me hice ‘canalla’ a muerte”, contó. La agrupación empezó a formarse en 2002 y hoy reúne a más de 50 socios, además de otros simpatizantes.

“Rosario nos queda muy lejos. Hay algunos que viajan seguido, pero lo cierto es que es difícil. Por eso nos encanta que vengan”, explicó Alanís sobre la visita del plantel a la provincia.

Enrique Agullo y Vanina Di Pasqua hicieron el viaje con sus hijos, Joaquín y Pedro. Salieron a las seis de la mañana y, diez horas después, estaban en Tucumán para alentar a Central. “No tenemos rutina. Central es nuestra rutina”, resumió Enrique.

La pareja se conoció en 2002 en la popular del Gigante de Arroyito. Desde entonces, el club acompañó cada etapa de su vida. “Todo se basa en Central. Hasta los cumpleaños se festejan dependiendo de cuándo juega, si es de local o de visitante”, contó Vanina. Casi 24 años después, siguen alentando desde el mismo sector de la tribuna y ahora viajan con sus hijos.

Los pibes y la ilusión de una firma

Felipe y Asael, mellizos tucumanos, se hicieron hinchas por influencia de su madre rosarina. Ya conocen el Gigante de Arroyito y coincidieron en que lo que más les gusta es la hinchada.

Otros chicos habían llegado especialmente para ver a Di María. Uno sostenía un dibujo del futbolista, con la esperanza de llamar su atención. “Soy muy fan de Di María. Me trae muchas alegrías”, dijo. También contó que había sufrido burlas por su físico y que encontraba en el jugador una inspiración: “Di María es igual que yo. Si él puede, yo creo que yo también puedo”.

La llegada, minuto a minuto

A las 21.15, el colectivo apareció escoltado y desató los primeros festejos. El humo amarillo y azul cubrió la noche y los gritos de “¡Dale, campeón!” y “¡Vamos, la Acadé!” acompañaron los últimos metros del vehículo. Los teléfonos se levantaron y los chicos se estiraron para mirar por las ventanillas.

Jaminton Campaz, Enzo Copetti y sus compañeros bajaron primero, mientras todos aguardaban la salida de Di María. Cuando finalmente apareció, los gritos se multiplicaron y los hinchas se acercaron a las vallas.

Di María fue el único jugador que se detuvo a compartir unos minutos con la gente. Firmó camisetas, se sacó fotos, estrechó manos y prestó especial atención a los más pequeños. Cada saludo generaba una nueva celebración entre quienes habían esperado durante horas.

El llanto de Benicio

Cuando el futbolista ingresó al hotel, el recibimiento empezó a terminar. Sin embargo, Benicio Ontivero, de nueve años, seguía llorando junto a su madre. Tenía entre sus manos un cuadro de Di María que acababa de ser firmado por el jugador.

“Cuando lo vi, no podía hablar”, alcanzó a decir Benicio, con la voz quebrada. Su madre contó que el chico estaba muy emocionado y que el fútbol “es su vida”. El año pasado habían intentado conseguir una firma, pero no lo habían logrado. Esta vez, Di María también le firmó la camiseta, le estrechó la mano y lo saludó.

Locura en Tucumán. Llegó el micro al Hilton y Di Maria, que fue uno de los últimos en bajar, se acercó a retribuir el amor de la mayoría de los que lo fueron a saludar. Muchos chicos lo pudieron disfrutar. Central ya está en Tucumán https://t.co/UxBXneH7lf

— Guillermo Ferretti (@FerrettiGuille) October 17, 2026

Hinchas de Central en uno de los ingresos del Hilton de Tucumán. El plantel arriba en minutos. Mucha expectativa https://t.co/Vir4NrEAr9

— Guillermo Ferretti (@FerrettiGuille) October 16, 2026

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