La esperaban con fierros y un cuchillo: el juicio que paraliza a Valle Viejo
¿Qué encontró la querella en el cuerpo y la mente de Roxana Murúa después del ataque? El juicio por jurados que comienza este lunes en Catamarca promete revelar los detalles más crudos de una noche que pudo terminar en tragedia.
María Eugenia Castro y su hija María Gilda Márquez se sientan este lunes en el banquillo de los acusados por el ataque a Roxana Murúa, ocurrido en enero de 2025 en El Bañado. El tercer imputado es Facundo Ariel Monasterio. Los tres llegan al juicio por jurados acusados de un intento de homicidio que conmocionó a la localidad.
El hecho que se investiga ocurrió el 20 de enero de 2025, cerca de las 22, en el Salón de Usos Múltiples del Barrio 140 Viviendas de El Bañado, en San Isidro, departamento Valle Viejo.
Allí se encontraba Roxana Murúa junto a su hijo, un chico de 13 años, y su pareja. En ese momento se produjo una discusión entre el hijo de Murúa y un adolescente de 16 años, que luego también fue imputado pero no será juzgado en este debate.
El regreso y la agresión
Según la causa, el adolescente se retiró del lugar y regresó minutos después acompañado por Márquez, Castro y Monasterio. Los adultos habrían llegado con varillas de hierro de construcción en sus manos; Márquez, además, llevaba un cuchillo “tipo sierrita” entre sus prendas.
Los cuatro sospechosos se habrían dirigido hacia el chico de 13 años. Fue entonces cuando Roxana habría intervenido para defender a su hijo.
De acuerdo con testimonios de testigos, Castro habría golpeado a Roxana con el puño en la mandíbula, mientras su hija Márquez habría cooperado para que la mujer no pudiera defenderse. Luego, Castro la habría atacado con un fierro en la nuca y Monasterio la habría agredido con un elemento similar en la espalda.
Aprovechando ese momento de indefensión, Márquez habría tomado el cuchillo que llevaba y le habría propinado dos puñaladas, una en la cara y otra en el brazo izquierdo. Después le habría dado dos puñaladas más, una de ellas en el tórax.
Pese a estar malherida, Castro y Márquez habrían continuado con la agresión. El hijo de Roxana habría intentado socorrerla, pero Monasterio y el adolescente de 16 años lo habrían agredido a patadas en el suelo para impedirlo.
Finalmente, la pareja de Roxana intervino y la mujer, gravemente herida, fue trasladada al Hospital San Juan Bautista. Allí permaneció internada en la Unidad de Terapia Intensiva, con asistencia mecánica respiratoria y riesgo de vida.
Desde entonces, madre e hija están privadas de la libertad en la Unidad Penitenciaria Nº 2.
Las imputaciones y el juicio
En el expediente, Márquez fue imputada por el presunto delito de “homicidio calificado por alevosía en grado de tentativa”. Su madre, Castro, fue acusada por el mismo delito pero como partícipe necesaria, al igual que Monasterio.
El juicio por jurados se realizará en la sala de audiencias de la Oficina de Gestión de Audiencias (OGA) del Poder Judicial, sobre avenida Colón, en la ciudad Capital. El camarista Miguel Lozano Gilyam será el juez director. El Ministerio Público Fiscal estará representado por el fiscal de Cámara Augusto Barros. La querella la ejercerán los abogados Pedro Vélez y Alan Álvarez, mientras que la defensa estará a cargo de Mario Nieva (por Castro), Iván Godoy (por Márquez) y Orlando Barrientos (por Monasterio).
En un primer momento, el debate estaba previsto para el lunes 28 de septiembre, pero debió postergarse por un cambio en la defensa de una de las acusadas, para que el nuevo defensor pudiera estudiar el caso.
“Quedaron secuelas muy grandes”
En la previa del juicio, Vélez y Álvarez hablaron con el programa Agenda del Día, que se emite por Ancasti Streaming a través de YouTube y por el dial 98.5. Allí señalaron que Murúa quedó con secuelas graves tras el ataque.
“Tenemos como expectativa poder mostrar al jurado lo que ocurrió en esa oportunidad en la que nuestra cliente fue brutalmente agredida por estas tres personas, que son las acusadas. Quedaron secuelas muy grandes tanto desde el punto de vista tanto físico como psicológico. Las consecuencias psicológicas muy severas, con un estrés postraumático muy grande. Tuvo un grave riesgo de vida”, indicó Vélez.
El abogado remarcó que “hubo una intención de quitarle la vida a nuestra clienta” por parte de los tres acusados y destacó que los familiares de Murúa esperan que haya justicia para la víctima.
Álvarez, por su parte, hizo énfasis en que Murúa está “aterrorizada, tiene miedo” y “no quiere verlas cara a cara en el juicio” a Castro y a Márquez.