La estafa que arruinó las vacaciones: un condenado a perpetua operaba desde la cárcel
Una familia pagó casi medio millón de pesos por un departamento en Mar del Plata que nunca existió. La investigación de la fiscalía de Ciberdelitos reveló la inquietante identidad del estafador y su siniestra conexión con un caso que conmocionó al país.
Una familia que soñaba con recibir el Año Nuevo en Mar del Plata fue víctima de una estafa digital que les costó casi medio millón de pesos. Lo que descubrieron los investigadores sobre el autor del engaño es aún más impactante: se trata de un condenado a prisión perpetua por un doble crimen.
El hecho ocurrió a mediados de diciembre. Enrique, la víctima, encontró en una plataforma online el alquiler de un departamento a un precio razonable para la temporada alta en la ciudad balnearia.
El contacto con el supuesto dueño migró rápidamente a WhatsApp. Para generar confianza, el estafador envió una foto del DNI de la copropietaria del inmueble, un movimiento que resultó clave para convencer a la familia.
El dinero que desapareció
Confiado en la operación, Enrique realizó una transferencia por 420 mil pesos a una cuenta a nombre de Gustavo Andrés Grasso. El acuerdo parecía cerrado y la ilusión por las vacaciones, intacta.
Sin embargo, el sueño se derrumbó horas antes del viaje. Al intentar coordinar la entrega de llaves, el silencio del “propietario” fue absoluto. Enrique descubrió que lo habían bloqueado en la aplicación de mensajería.
La desesperación los llevó a rastrear a la mujer cuyo documento habían recibido. La verdad que encontraron fue devastadora: ella también había sido víctima. Un desconocido le había sacado su DNI con un pretexto falso y no tenía ninguna relación con el alquiler. El departamento ofrecido simplemente no existía.
La investigación que llevó a la cárcel
La denuncia se radicó en la Fiscalía de San Isidro. El fiscal general adjunto Patricio Ferrari, a cargo de la Fiscalía especializada en Ciberdelitos, tomó la causa junto a la Dirección de Investigaciones (DDI) local.
Los investigadores siguieron el rastro digital del dinero y la comunicación. Este trabajo los condujo a un nombre que ya tenía un oscuro historial: Rubén Andrés “Cashy” Grasso.
Grasso no era un delincuente común. Se encontraba cumpliendo prisión perpetua en la Unidad Penitenciaria N° 29 de Magdalena, condenado por el brutal doble crimen del “Mago Alex” y su pareja en San Fernando, ocurrido en octubre de 2019.
Una brigada de la DDI de San Isidro allanó su celda en la cárcel. En el procedimiento secuestraron un teléfono celular y otros elementos considerados clave para la causa. Por este nuevo hecho, Grasso quedó imputado por los delitos de “estafas” y “defraudación”.
El pasado criminal que lo condenó a perpetua
El 24 de octubre de 2019, cerca de la 1 de la madrugada, Grasso y su medio hermano, Roberto Alegre, cometieron un ataque de extrema violencia en un edificio de la calle 25 de Mayo al 1100, en San Fernando.
Allí asesinaron a golpes a Leonardo Fernández, conocido como “El Mago Alex”, y luego mataron a puñaladas a su pareja, Jessica Iliana Alberti Cigola.
Horas después del doble homicidio, los agresores intentaron cometer un robo, pero un remisero los delató, lo que resultó en su detención.
En 2023, el Tribunal Oral en lo Criminal N° 4 de San Isidro los condenó a prisión perpetua. La sentencia fue por “doble homicidio doblemente calificado por el concurso premeditado de dos o más personas y por ser cometido ‘criminis causae’”, en concurso material con robo agravado.
Durante el juicio, Grasso confesó su responsabilidad. “Era él o yo. Soy consciente de eso”, declaró ante los jueces, argumentando que la víctima había amenazado a su familia. Sobre el femicidio, dijo: “La chica no tenía que estar ahí, fue una desgracia”.
El fiscal Alejandro Musso, en cambio, sostuvo que el móvil del crimen fue el “dinero fácil” proveniente de actividades ilícitas que compartían, como la venta de drogas, la impresión de dólares falsos y las estafas telefónicas, un modus operandi que, al parecer, Grasso continuó desde su celda.