La estafa telefónica que pone en jaque a los gigantes financieros de Estados Unidos
¿Pensabas que los ciberdelincuentes solo usan IA? Un informe de Google destapa cómo el vishing, un engaño de toda la vida, está tumbando a las grandes ligas financieras. Los detalles que nadie contó.
Mientras el mundo digital avanza hacia la automatización y la inteligencia artificial, los ciberdelincuentes demuestran que las tácticas clásicas siguen siendo un arma letal. Una reciente advertencia de Google expone cómo el vishing, una modalidad de estafa basada en llamadas, está golpeando a algunas de las firmas financieras más poderosas del planeta.
El informe, difundido esta semana por la división de seguridad de Google, confirma que “lo viejo funciona”, tal como reza la famosa frase de la serie El Eternauta. En plena era de ciberataques sofisticados con IA, los piratas informáticos recurren a métodos tradicionales que siguen dando excelentes resultados, según destaca TechCrunch.
¿Cómo opera el engaño?
La técnica, conocida como vishing (fusión de voz y phishing), se canaliza a través de llamadas telefónicas. Los atacantes se hacen pasar por personal de soporte técnico o compañeros de trabajo, y contactan a los empleados en sus teléfonos personales. Durante la conversación, intentan que las víctimas ingresen sus credenciales y códigos de autenticación multifactor en sitios web maliciosos.
El reporte de Google no menciona los nombres de las empresas afectadas, pero Reuters identificó a algunas: Blackstone, Moody’s, Apollo Global Management, Bain Capital, Bridgewater Associates, CME Group, KKR y TPG. Son firmas de inversión y finanzas de primer nivel en Estados Unidos.
Un engaño psicológico más que técnico
El vishing no requiere vulnerar software ni hackear dispositivos. Se basa en la suplantación de identidad y en la ingeniería social, apelando a la confianza o a la urgencia para que la víctima actúe sin pensar. En resumen, es un engaño que juega con la psicología humana antes que con la tecnología.
El objetivo final es robar datos confidenciales, como accesos a sistemas corporativos, para luego extorsionar a las víctimas amenazando con publicarlos. El ataque comienza con vishing y culmina con ransomware, el secuestro digital que bloquea sistemas y exige un rescate, generalmente en criptomonedas.
¿Quiénes están detrás?
Google sospecha que se trata de un grupo coordinado de ciberdelincuentes que maneja múltiples marcas de extorsión pública. Esto les permitiría compartimentar operaciones, ocultar el volumen total de filtraciones y aislar las consecuencias de las negociaciones.
Estos mismos grupos ya han atacado a grandes empresas de sectores como inmobiliario, seguros, hotelería, industria y salud. Según los investigadores, elegir organizaciones vinculadas a adquisiciones, inversiones y litigios podría ser una estrategia para obtener información corporativa de alto valor y maximizar las exigencias de rescate.