La estrategia de Chiqui Tapia: cuando el poder responde con paros y amenazas para frenar a la Justicia

¿Qué hacen los poderosos cuando la Justicia los acorrala? Desde amenazas con prender fuego el país hasta paralizar la pasión de millones, el manual de la extorsión se repite. Pero hay un detalle que están subestimando y que podría cambiar todo.

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La estrategia de Chiqui Tapia: cuando el poder responde con paros y amenazas para frenar a la Justicia

La investigación sobre la fortuna inexplicable de Claudio “Chiqui” Tapia desató una reacción extrema del poder. Frente al avance de la Justicia, la respuesta fue paralizar el fútbol argentino, un método de presión que ya usaron otros poderosos acorralados. La sociedad, sin embargo, parece haber leído el guion y comienza a mostrar su cansancio.

¿Un manual de extorsión ya conocido?

El artículo de Jonatan Viale traza un paralelismo inquietante. Cuando procesaron y condenaron a Cristina Kirchner, sus seguidores amenazaron con “pudrirlo todo”. Rompieron instalaciones de TN y Canal 13, tiraron bosta en casas y realizaron pintadas, pero el país siguió funcionando. Hoy, la ex presidenta está presa.

Un esquema similar utilizó la familia Moyano. Cada vez que Hugo Moyano se acercaba a un procesamiento, las 13 ramas de camioneros declaraban un paro general, dejando al país sin nafta, comida, diarios o recolección de basura. Era un chantaje en toda regla.

Según el análisis, Tapia aprendió de ambos: de Julio Grondona y de Hugo Moyano. Adoptó un estilo mafioso, prepotente y autoritario, con la premisa de que quien cuestiona su poder debe ser arrasado. Su error fatal, el “Síndrome de Hubris”, fue darle la copa “escritorio” a Rosario Central solo por la amistad con Di María, un acto de desmesura que inició su caída.

El hallazgo que lo cambió todo: una fortuna inexplicable

La Justicia comenzó a encontrar bienes que Tapia y su entorno no pueden justificar. Una mansión en Pilar de 105.000 metros cuadrados valuada en US$20.815.100. Una colección de 45 autos y 7 motos de lujo, incluyendo Ferrari, Porsche y BMW.

La lista es abrumadora: 14 caballos pura sangre valuados en un millón de dólares cada uno, un departamento en Miami de US$7 millones a nombre de Javier Faroni, un yate en Mónaco, bodegas exclusivas en Mendoza y Santiago del Estero, y una retención indebida de aportes al ARCA por $19.000 millones.

Frente a este aluvión de pruebas, la solución de Tapia fue simple y brutal: parar el fútbol. La amenaza implícita era clara: si lo tocan, se arma un quilombo monumental.

Un sistema de poder enquistado

El problema, señala Viale, es más profundo que Tapia y su socio Toviggino. Se trata de una élite que se enriqueció a costa de los clubes, los hinchas y los socios, destruyendo el fútbol argentino. Y esta élite tiene “banca” en lugares clave.

El columnista Joaquín Morales Solá enumeró en *La Nación* a jueces y fiscales fuertemente vinculados a la AFA. La lista incluye a Diego Barroetaveña (juez de Casación y presidente del Tribunal de Ética de la AFA), Ramiro González (fiscal federal e integrante del mismo tribunal), Juan Bautista Mahiques (jefe de fiscales de CABA y vicerrector de la Universidad de la AFA), y Ricardo San Juan, juez de la Cámara Federal de Tucumán, entre otros.

Si bien los cargos son “ad honorem”, los beneficios -entradas, viajes, hoteles, camisetas, palcos- generan una peligrosa promiscuidad entre el poder judicial y el poder futbolístico.

El divorcio entre la dirigencia y la gente

Un síntoma claro de este descontento se vio recientemente en San Lorenzo. Mientras los jugadores salían con la remera de la AFA y los dirigentes defendían al poder, la hinchada los insultaba. Este rechazo se repite en canchas de todo el país, desde el estadio Madre de Ciudades en Santiago del Estero hasta la cancha de Chacarita.

La gente no perdona la decadencia del fútbol argentino: clubes con deudas, estadios destruidos, 30 equipos en Primera, arreglo de partidos y nueve campeones brasileños en las últimas diez Copas Libertadores. Mientras, la cúpula disfruta de yates, mansiones y caballos de carrera.

La genuflexión de los clubes y las amistades peligrosas

Llama la atención el respaldo de clubes importantes como Boca Juniors a Tapia. El análisis conecta puntos: Tapia y Toviggino son aliados inseparables de Sergio Massa. Massa y Juan Román Riquelme son muy amigos. Riquelme, quien alguna vez desafió al poder, ha llenado Boca de kirchneristas. Por lo tanto, su apoyo a Tapia no sería casual.

La conclusión del artículo es contundente: los métodos extorsivos, violentos y patoteros tienen un límite. “No me investigues o te paro el país”, “o te dejo sin nafta”, “o te dejo sin fútbol” es pura coerción. Pero el poder basado en el miedo es frágil. Funciona mientras asusta, se derrumba cuando cansa. La sociedad, que ya le bajó el pulgar a los corruptos, tarde o temprano se cansa. Como dijo Cicerón: “La fuerza, el derecho de las bestias”.

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