La estrategia de los esparragueros para sobrevivir a la crisis

Producir espárragos ya no da para vivir, pero los productores no pueden dejar la planta. Por eso apuestan a una fiesta que, en vez de salvarlos, les marca la urgencia del momento.

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La estrategia de los esparragueros para sobrevivir a la crisis
La estrategia de los esparragueros para sobrevivir a la crisis

La producción de espárragos en San Juan atraviesa su peor momento. Entre la caída de las ventas y los márgenes cada vez más finos, los productores buscan alternativas para no fundirse. Una de ellas es la Fiesta Provincial del Espárrago y el Alcaucil, que se hará el 20 de septiembre en Rawson.

El evento se realizará en el Predio Gaucho José Dolores, de 11 a 18, y apunta a impulsar la comercialización de estas verduras, en un contexto que los propios esparragueros definen como crítico. La periodista de Canal 13, Carolina Putelli, dialogó con Jorge Lencinas, integrante de la sociedad de esparragueros, y reflejó la preocupación del sector.

Un cultivo que no da tregua

Lencinas explicó que vienen arrastrando serios inconvenientes: "Están teniendo problemas para la venta, ha caído la producción y las ventas que tienen son a precios bajos con respecto al costo de producción, teniendo un margen acotado. Se ha reducido la superficie cultivada durante los últimos años".

La ecuación es simple: producir sale caro y vender rinde poco. El precio que recibe el productor va de $800 a $1.000, pero en las verdulerías el producto llega a costar entre $3.000 y $4.000. Mientras tanto, crece la llegada de espárragos importados de Brasil o Perú, lo que complica aún más el panorama local.

La particularidad de este cultivo es que una vez plantado, produce durante diez años. Eso deja a los productores sin margen para reconvertirse: aunque abandonen parte de sus fincas, siguen atados a la obligación de vender lo que cosechan. "No tienen una flexibilidad para moverse", resumió Putelli, y por eso eventos como la fiesta se vuelven una vidriera clave para ofrecer sus productos.

El otro problema: se come menos espárrago

Pero la crisis no es solo del lado de la oferta. Del lado del consumo, las casas también le bajaron el pulgar al espárrago. La caída del salario juega un rol central: un paquete de espárragos no llena la panza y cuesta lo mismo que un cuarto de carne molida. No es un producto de primera necesidad, y en un contexto de ajuste, es de los primeros en salir de la lista del supermercado.

Además, hay un cambio cultural que golpea: los adultos tienen cada vez menos tiempo para cocinar. "Se han ido simplificando más las comidas en los hogares", señaló Putelli. Las comidas de olla, esas que requieren horas de preparación, perdieron terreno frente a la inmediatez, y eso le quita variedad a la dieta. Un combo que, según los productores, está directamente ligado a la economía y a la baja de los salarios.

La Fiesta del Espárrago y el Alcaucil llega así como un intento de revertir la tendencia y darle aire a un sector que necesita respuestas urgentes.

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