La ex peluquera que dejó todo por una franquicia y ahora vende empanadas de 330 gramos en la frontera
¿Qué la llevó a una ex peluquera a cambiar las tijeras por las sartenes y cruzar la frontera con una empanada de más de 300 gramos? Su historia, en primera persona.
Karen León cambió las tijeras por las sartenes y hoy está al frente de un local de Don Empanadón en Encarnación, a pasos de la frontera con Posadas. Su historia es la de una mujer que decidió reinventarse para sostener a su familia y que, a menos de un año de la apertura, ya tiene una clientela fija de ambos lados del río Paraná.
La esquina de la Avenida Irrazábal, cerca de la Gobernación de Itapúa, se convirtió en una parada habitual para los que cruzan desde la capital misionera. El imán: una empanada gigante que supera los 300 gramos. “Vendemos empanadas grandes de 330 gramos y también tenemos croquetas y sándwich de milanesas”, detalló León.
El local aprovecha una ubicación estratégica en la capital de Itapúa, que atrae a compradores de ambos lados del río. “Vienen bastantes clientes y también tenemos muchos clientes de Posadas, de Argentina, que al pasar por acá les queda bien para parar”, contó.
Una producción que viaja desde Asunción
La logística del negocio se apoya en una red de distribución que conecta la capital paraguaya con el sur del país. La elaboración es centralizada para mantener la uniformidad del producto, aunque la cocción final ocurre en el local. “La fábrica nuestra está en Asunción y nos traen acá hasta Encarnación y nosotros lo que hacemos es fritar u hornear”, explicó la emprendedora.
Detrás de esa estructura está una cadena con fuerte presencia en el mercado paraguayo: según precisó, la firma cuenta con “más de 25 franquicias en todo el país”.
El salto al vacío y la cultura del trabajo
Dejar la peluquería no fue una decisión tomada a la ligera. Karen analizó los hábitos de consumo locales antes de elegir el rubro gastronómico. “Es un negocio que la verdad acá en Paraguay se consume mucho, y a la gente le gusta y lo está tomando muy bien”, aseguró.
Pero no todo fue cálculo: la identidad de la marca también pesó a la hora de sellar el acuerdo con su pareja. “Don Empanadón se representa por ser muy familiero. El dueño de la marca es una persona muy familiera que trata de unir, que quiere que más gente salga adelante con este emprendimiento, entonces, por ese lado nos gustó a mí y a mi esposo emprender y que sea esta justamente”, destacó.
El camino del autoempleo en la zona de frontera tiene obstáculos diarios que exigen templanza. León no escondió las dificultades y dejó un mensaje para quienes piensan en lanzarse: “Ser emprendedor no es fácil, hay días más feos que buenos. Hay días que vas y decís ‘quiero bajar los brazos’, pero hay que arriesgarse”.
Aun así, insistió en que el esfuerzo tiene recompensa si se sostiene en el tiempo. Con la mirada puesta en octubre, cuando el local cumplirá su primer aniversario, cerró con optimismo: “Uno cuando es joven y tiene la oportunidad de poder arriesgarse, hay que arriesgarse. Hay un proceso que hay que pasar, pero todo tiene su recompensa”.