La explosión silenciosa: miles de tucumanos se subieron a las apps y el mercado ya no da más
Entre 6.000 y 9.000 tucumanos ya trabajan para apps de transporte, pero la saturación es tal que la rentabilidad se desvanece. ¿Cuánto dinero se lleva realmente un conductor después de pagar todos los costos? Los números finales sorprenden y explican la crisis silenciosa del sector.
Un ejército de entre 6.000 y 9.000 personas ya trabaja manejando autos y motos para aplicaciones en Tucumán, una cifra que revela una saturación sin precedentes y pone en jaque la rentabilidad de un sector que creció a un ritmo frenético. La combinación del ingreso masivo de conductores particulares y la irrupción explosiva de Uber Moto cambió para siempre el mapa del transporte urbano, generando una competencia feroz por cada viaje.
Los números concretos dimensionan el fenómeno. Se estima que en la provincia operan entre 3.000 y 4.000 vehículos a través de plataformas digitales, una cifra que se acerca peligrosamente a los 4.100 taxis registrados de manera tradicional en la ciudad. La línea entre lo formal y lo digital se desdibuja, ya que una parte importante de esos taxistas también utiliza las apps para conseguir pasajeros.
¿El verdadero motor del cambio?
Pero el salto cuantitativo más impactante llegó sobre dos ruedas. La modalidad Uber Moto creció de manera acelerada y ya suma entre 3.000 y 5.000 conductores activos en Tucumán. Esta alternativa, con tarifas más bajas para el usuario y costos operativos menores para el conductor, se convirtió en una solución rápida para los problemas de tránsito y las limitaciones del transporte público, captando una demanda enorme en tiempo récord.
El escenario actual es contundente: miles de tucumanos salieron a la calle a buscar un ingreso extra o una fuente laboral principal a través de estas plataformas. Sin embargo, esta masificación trajo aparejado un problema central: la sobreoferta. Con tantos vehículos disponibles, conseguir viajes de manera constante ya no es tan sencillo como en los primeros tiempos de las aplicaciones.
¿Cuánto queda realmente en el bolsillo?
La pregunta del millón gira en torno a los ingresos reales. Para un conductor de Uber Auto en Tucumán que realiza jornadas extensas, la facturación bruta mensual puede oscilar entre $1.200.000 y $1.800.000. Esta cifra, sin embargo, es engañosa. Una vez descontados los costos operativos —combustible, mantenimiento del vehículo y la comisión que se lleva la aplicación— la ganancia neta se reduce drásticamente.
Con un auto propio, el monto que finalmente ingresa al bolsillo del conductor suele ubicarse entre $500.000 y $900.000. La situación es más ajustada para quienes alquilan un vehículo para trabajar, pudiendo quedarse con apenas entre $200.000 y $500.000 al final del mes, dependiendo de la actividad.
En el caso de las motos, los números son más bajos pero la barrera de entrada es menor. Un conductor de Uber Moto puede facturar entre $400.000 y $900.000, con una ganancia neta que ronda los $300.000 a $700.000, gracias a que los gastos de mantenimiento y consumo son inferiores a los de un automóvil.
Esta relativa accesibilidad explica en gran parte el crecimiento explosivo de las motos en la provincia. No obstante, ellos también enfrentan una competencia feroz y tarifas por viaje que suelen ser más económicas.
Un problema nacional con sello tucumano
La saturación del mercado es el principal factor que está presionando los ingresos a la baja. A más conductores disponibles, menos viajes individuales y menor margen para negociar tarifas convenientes. Este panorama se complejiza con el aumento constante del precio del combustible, que en Tucumán ya superó los $2000 por litro, impactando de lleno en la rentabilidad final de cada jornada.
Lo que ocurre en las calles tucumanas es un reflejo de una tendencia a nivel país. En Argentina, se estima que hay alrededor de 500.000 conductores activos en aplicaciones de transporte, entre quienes lo hacen de manera permanente y quienes lo usan como complemento. La plataforma opera en más de 40 ciudades, con focos principales en Buenos Aires, Córdoba y Tucumán.
Incluso en la Ciudad de Buenos Aires, donde el volumen de viajes es mayor, la rentabilidad real queda lejos de las cifras brutas. Un conductor puede facturar hasta $2.500.000 mensuales trabajando unas 50 horas semanales, pero los costos operativos recortan ese monto de manera significativa.
El crecimiento exponencial del sector no se tradujo en una mejora de la ganancia para los trabajadores. Muchos coinciden en que la actividad dejó de ser el negocio atractivo que prometía en sus inicios. Hoy, para la mayoría, es una herramienta para generar ingresos inmediatos y sostener el día a día, más que un camino hacia la estabilidad económica.
En Tucumán, el debate también llegó al ámbito de la regulación. El municipio analiza alternativas para ordenar el sistema y equiparar la cantidad de vehículos de aplicaciones con los taxis tradicionales, en un intento por evitar una saturación aún mayor del mercado.
Mientras las discusiones avanzan, la realidad en el asfalto es clara: una multitud de tucumanos conduce autos o motos para apps, compitiendo minuto a minuto por un viaje en un contexto económico cada vez más complejo y un mercado que parece haber llegado a su tope.