La fábrica de Alpargatas que estaba abandonada se convierte en un proyecto de US$100 millones
¿Qué va a pasar con la vieja fábrica de Alpargatas en Barracas? El proyecto que la transformará ya tiene fecha de inicio y un dato clave sobre los precios.
La vieja fábrica de Alpargatas en Barracas, abandonada durante años, será transformada en un desarrollo inmobiliario de US$100 millones llamado Palacio Molina. El proyecto ocupará un lote de 12.765 m² entre la avenida Regimiento de Patricios y las calles Lamadrid, Olavarría y Azara, con más de 58.000 m² construidos para viviendas, oficinas, locales comerciales y espacios gastronómicos.
El edificio, conocido como "la fábrica uno", es el único que se mantiene sin modificaciones desde que la empresa textil inició sus operaciones en el siglo XX. Su estructura de ladrillo a la vista, ventanas de medio punto y detalles de metal todavía resiste el paso del tiempo, aunque con vidrios rotos, pintura descascarada y pasto crecido.
Qué incluirá el nuevo complejo
Según informaron desde la desarrolladora GES, el proyecto comenzará a construirse en 2027 y contará con 45 lofts en el edificio histórico, 166 lofts y estudios en el Distrito Molina, cinco oficinas de planta libre sobre la avenida Patricios y 227 residencias en Molina Home. Además, tendrá un basamento comercial con atrio gastronómico interior.
La primera etapa comercial ya está en marcha con departamentos de uno a cuatro ambientes. Los precios arrancan en US$2.250 por metro cuadrado, con un promedio de US$2.700, y el ticket de entrada ronda los US$83.000. "Hay financiación, con un anticipo del 30% en dólares y 96 cuotas fijas en dólares, con una tasa anual del 9,8%", explicó Iván Achaval, presidente de Achaval Cornejo, la inmobiliaria a cargo de la comercialización. También existe la opción de pagar el 70% restante en 36 cuotas en pesos ajustadas por CAC.
El emprendimiento ofrecerá más de 7.000 m² de amenities, entre los que se destacan un parque central de 2.700 m², laguna y sector de nado, decks, un rooftop de 800 m², gimnasio, spa, SUM, coworking, bar y cafetería.
Un desafío de conservación
El proyecto arquitectónico está a cargo del estudio Dujovne-Hirsch y busca preservar los componentes originales de acero, ladrillo y madera de pinotea del edificio de 1890, junto con las estructuras de hormigón armado agregadas durante la expansión de la fábrica hacia 1930. "Intervenir un palacio de 140 años es un desafío. Hay un gran trabajo de refacción, conservación y de puesta en valor", comentó Guido Barenboim, director general de GES. La visión, según sus palabras, es "conservacionista y preservacionista", sin demoliciones.
Fernando Barenboim detalló que la compra del terreno se concretó en diciembre de 2025 y que el edificio "era el mejor conservado del conjunto, pero fue el último en venderse". Las obras incluirán la limpieza de paredes para recuperar el ladrillo original a la vista.
Quiénes compran en la zona sur
Los desarrolladores señalan que la demanda proviene de diversos perfiles, con fuerte interés de la provincia de Buenos Aires. "Hay mucha demanda de Avellaneda y de Quilmes, donde el proyecto se convirtió en aspiracional", indicaron desde la empresa. En Molina Ciudad, el complejo ya terminado en la fábrica más nueva, muchos compradores son jugadores de fútbol que buscan seguridad. También hay interés de inversores, que ven una rentabilidad superior a la de barrios como Núñez, Palermo o Belgrano, porque los valores de alquiler son similares pero el precio de entrada es menor.
"En Molina Ciudad, los lofts se alquilan desde US$800 hasta US$2.500 mensuales los más grandes", precisó Achaval. El desarrollo, de usos mixtos, apunta tanto a vivienda como a estudios profesionales y oficinas.
Casa FOA, una vidriera para el proyecto
Hasta el 1 de noviembre, de 12 a 20, el edificio alberga la edición 42 de Casa FOA, la exposición anual de arquitectura, diseño de interior e industria. "Palacio Molina fue elegido como sede de este año principalmente por su valor histórico y su destacada arquitectura de fines del siglo XIX", explicó Marcos Malbrán, director del evento. La ubicación en Barracas también fue clave para visibilizar otras zonas de la ciudad. Achaval agregó que la muestra es "una excelente oportunidad para mostrar el potencial de un edificio como este que se recicla y se reinventa". No es la primera vez: en 2012, Molina Ciudad también fue sede durante su lanzamiento.
Barracas, en plena transformación
Con más de 70.000 habitantes, el barrio dejó atrás su perfil industrial para convertirse en un enclave residencial de alto nivel. Hoy atraviesa un proceso de reconversión que los desarrolladores resumen como el desafío de "consolidar el sector sur de Buenos Aires como un polo cultural, laboral y residencial en pleno auge".
"Entre La Boca y Barracas se están construyendo 15 edificios nuevos", afirmó Achaval. Dentro del barrio, hay dos microzonas centrales: el eje de la avenida Montes de Oca, frente a la iglesia Santa Felicitas, consolidado como corredor residencial de alto nivel —"es como la Avenida del Libertador del sur, el lugar chic", lo describió Achaval—, y la avenida Regimiento de Patricios, que aparece como el nuevo foco de crecimiento. "El eje de Montes de Oca se está corriendo a Patricios, que es más accesible y moderno", explicó Fernando Barenboim, y agregó que en cada cuadra hay dos obras en construcción y dos manzanas con desarrollos que estarán listos el año que viene.
"Es un barrio con historia, con una arquitectura muy particular y con una vida propia. Creo que la transformación tiene sentido cuando respeta eso, cuando no intenta borrar la identidad del lugar", concluyó Achaval, que destacó los accesos, la seguridad, la oferta gastronómica y la cercanía al microcentro y a Puerto Madero.