La facilitadora que une a la Justicia con el interior: 12 años de servicio y una promesa para los jóvenes
Luciana Ojeda lleva 12 años como facilitadora judicial en San Luis del Palmar. ¿Qué la llevó a viajar a Tucumán y qué sueño tiene para los jóvenes?
Desde 2014, Luciana Ojeda es el puente entre los vecinos más alejados de San Luis del Palmar y el sistema judicial. Su labor, silenciosa pero transformadora, incluye desde trámites cotidianos hasta un emotivo reencuentro familiar que cruzó provincias.
Nacida en Costa Grande, quinta sección, conoce cada rincón de las comunidades rurales. Ese conocimiento territorial fue clave para que el Juzgado de San Luis del Palmar la convocara a sumarse al programa de facilitadores judiciales, un rol que ejerce ad honorem.
¿Qué hace una facilitadora judicial?
Su tarea es acompañar a quienes necesitan orientación para realizar trámites, acceder a organismos o conocer sus derechos. Muchos vecinos no saben a dónde ir o, directamente, no hablan castellano. Luciana domina el guaraní, lo que le permite tender un puente directo con las instituciones.
“Hay personas que no saben hablar en castellano. Entonces yo, como sé guaraní, las acompaño”, explicó a Diario El Libertador.
El caso que cruzó fronteras provinciales
Entre las historias que más la marcaron está la de una abuela que necesitaba asumir la tutela de su nieta, cuya madre tenía una discapacidad. Luciana la acompañó ante la Defensoría y gestionó el poder correspondiente. “Ese tipo de casos refleja la importancia de tener a alguien cercano que te guíe”, reflexionó.
Pero hubo otro que la llevó hasta Tucumán. Un juzgado de Menores y Familia de esa provincia pidió colaboración por una joven correntina en contexto de violencia; su hija estaba bajo intervención judicial. Como la familia tenía vínculos con San Luis del Palmar, Luciana viajó y acompañó las gestiones. El desenlace fue un reencuentro: la niña volvió con su abuela, oriunda de la zona rural.
“Me fui sin conocer. Solamente me esperaba una doctora y después la jueza”, recordó. El caso además sirvió para que las autoridades tucumanas conocieran el trabajo de los facilitadores, un sistema que allí no estaba implementado de la misma forma.
Un sueño hecho de ondas
Después de más de una década de servicio, Luciana tiene un nuevo anhelo: conducir un programa de radio para acompañar a los jóvenes que atraviesan problemas de consumo, conflictos familiares o situaciones que no saben cómo comunicar.
“Mi sueño ahora es tener un programa de radio para acompañar a todos esos jóvenes que están perdidos”, confesó. La idea nació al conocer de cerca casos graves vinculados a su entorno y a la necesidad de llegar a tiempo, antes de que los problemas se agraven.
Mirando hacia adelante
En el marco de los 15 años del Servicio de Facilitadores Judiciales, Luciana reclamó más capacitaciones y herramientas tecnológicas para fortalecer la tarea. También destacó el apoyo del ministro del Superior Tribunal de Justicia, Fernando Niz, a quien considera una inspiración: “Él me inspira mucha confianza, mucho seguir trabajando por la gente humilde”.
Con 12 años de trayectoria, su objetivo sigue intacto: acercar la Justicia a quienes más lo necesitan. Y a sus colegas les dejó un mensaje contundente: “Nunca aflojemos”.