Un dato estremecedor: el caso que comenzó con la sustracción de imágenes íntimas en el teléfono de una menor derivó en un plan criminal que la querella no duda en calificar como delitos. La familia rompió el silencio y dejó una frase que sorprende.
La querella en la causa por el caso de bullying en el Colegio Privado Pía Didoménico, a cargo del abogado Roberto Casorla Yalet, brindó una conferencia de prensa para detallar los ejes de su presentación y los alcances del proceso. El letrado estuvo acompañado por los padres de la estudiante que sufrió violencia escolar.
Durante la exposición, Casorla Yalet fue categórico al encuadrar jurídicamente los hechos: "No estamos frente a un caso de bullying. No fue víctima de bullying, fue víctima de delitos". Según explicó, el episodio inicial fue la sustracción y distribución de representaciones íntimas que estaban en el teléfono de la menor, lo que —de acuerdo a la querella— marcó el comienzo de un plan criminal que luego derivó en daños físicos y psicológicos.
Respecto del estado de salud de la adolescente, el abogado señaló que se encuentra bajo tratamiento farmacológico y que el impacto emocional le provocó "no poder salir ni tomar más aire que el de su propia casa, cursando con cuadros vinculados a la angustia".
El objetivo: justicia sin encarcelamiento
Al ser consultado sobre la finalidad de las acciones legales, la querella fue precisa: "Esta familia persigue justicia, pero no persigue encarcelamiento", y añadió: "No estamos buscando revanchismo, acá es pura justicia". En esa línea, explicó que la meta es alcanzar "equilibrio y paz social para que no tengamos la sensación como padres o como ciudadanos de que cualquiera puede romper la economía emocional de nuestros hijos".