La familia que convirtió una finca de 15 hectáreas en un ejemplo de resiliencia
Perdieron todo por el granizo en 2008 y decidieron volver a empezar. Hoy, con tecnología y trabajo familiar, esta familia de General Alvear logró lo que muchos creían imposible.
En el Día del Agricultor, la historia de la familia Twerda, conocida como Los Polacos, se convirtió en un símbolo de esfuerzo y superación para el pequeño productor de General Alvear. Desde hace décadas, trabajan una finca de 15 hectáreas en la zona de Los Campamentos, sobre calle 16 y H, con una premisa clara: sostener y hacer crecer la producción a través de la inversión y el agregado de valor.
Cada temporada representa un nuevo desafío, pero también una oportunidad para mejorar. La rentabilidad que genera la actividad vuelve a la finca en forma de inversiones, equipamiento y mejoras que buscan hacer más eficiente el trabajo cotidiano.
Inversión y tecnología para fortalecer la producción
Entre las herramientas incorporadas por la familia se encuentran el riego por aspersión, la tela antigranizo y tecnología aplicada a las tareas agrícolas. Estas mejoras forman parte de un proceso de reinversión que apunta a optimizar los recursos y avanzar hacia una producción más eficiente y sustentable.
La capacitación y la incorporación de nuevas herramientas también son parte de la estrategia de Los Polacos para adaptarse a los desafíos que enfrenta el pequeño productor.
La comercialización directa, una de las claves del emprendimiento
La familia Twerda encontró en la comercialización directa una herramienta fundamental para mejorar sus ingresos. Evitar intermediarios, agregar valor a lo que producen y llegar directamente al consumidor se transformaron en pilares del proyecto.
Este modelo permite que una mayor parte del valor generado por la producción permanezca en el emprendimiento y pueda destinarse a nuevas inversiones, fortaleciendo la continuidad de la actividad.
Del golpe del granizo a la decisión de seguir adelante
La historia de Los Polacos también está marcada por momentos difíciles. En 2008, la familia atravesó una fuerte crisis provocada por el granizo que afectó a la zona. Sin embargo, lejos de abandonar la actividad, decidió volver a levantarse y continuar apostando por la tierra.
Con esfuerzo, perseverancia y una profunda pasión por la agricultura, lograron sostener el emprendimiento y avanzar en un proceso de crecimiento que hoy sirve como ejemplo de resiliencia para otros productores.
Una familia unida detrás de cada temporada
Otro de los pilares del proyecto es el trabajo familiar. Luis, el papá; Josué; Camila, su hermana, a cargo de las redes sociales; y los demás integrantes aportan desde sus respectivos lugares para que el emprendimiento pueda seguir adelante.
La participación de las nuevas generaciones, tanto en las tareas productivas como en la comunicación y comercialización, permite combinar la experiencia de quienes llevan décadas trabajando la tierra con nuevas herramientas y formas de llegar al público.
En este Día del Agricultor, la historia de la familia Twerda deja un mensaje para el pequeño productor: la capacitación, la tecnología, la inversión, el agregado de valor y la comercialización directa pueden abrir nuevos caminos.
Los Polacos es el reflejo de una agricultura familiar que no baja los brazos, que se reinventa frente a las dificultades y que, temporada tras temporada, sigue apostando al futuro y haciendo de la producción una verdadera forma de vida.