La fe que desafía al sol: 150 peregrinos de Molinos y una promesa que multiplica

¿Qué impulsa a 150 personas a caminar cinco días bajo el sol de los Valles Calchaquíes? La historia de una fe que multiplica el grupo y emociona a todo un pueblo.

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La fe que desafía al sol: 150 peregrinos de Molinos y una promesa que multiplica
La fe que desafía al sol: 150 peregrinos de Molinos y una promesa que multiplica

El próximo 7 de septiembre, unos 150 peregrinos partirán desde Molinos con una mochila cargada de fe y una meta clara: llegar a la Catedral Basílica de Salta. Pero cuando crucen el atrio del Milagro, ya no serán 150: en el camino se convertirán en más de 300 almas unidas por una misma esperanza.

Juan Pablo Ordoñez, uno de los caminantes, lo resume así: “La peregrinación empieza mucho antes de dar el primer paso”. Y no exagera. Durante todo el año, vecinos, la parroquia, la comisión organizadora y el municipio trabajan en silencio para que nada falte cuando llegue el gran día.

¿Qué hay detrás de la caminata?

Detrás de esos cinco días de travesía hay meses de preparación. La comisión organizadora, liderada por David Rueda, se reúne con la parroquia y la Municipalidad de Molinos para juntar recursos. Riffas, aportes solidarios y mucha voluntad permiten cubrir la comida, la logística y los elementos esenciales para el viaje.

Pero la ayuda no termina ahí. A lo largo del recorrido, la solidaridad se hace carne: hay quienes ofrecen un plato de comida, una fruta, un vaso de agua o un rincón para descansar. “Es algo que hay que vivirlo. Es diferente que uno lo cuente a sentir esa bondad en el camino”, asegura Ordoñez.

El primer día: el desafío de Los Colorados

El camino atraviesa los Valles Calchaquíes, con su calor implacable y jornadas agotadoras. Aunque Juan Pablo asegura que no hay un tramo más difícil que otro, reconoce que el primer día es particularmente exigente: llegar hasta Los Colorados, donde pasan la primera noche.

“Es todo bajada, pero el sol pega muy fuerte. Allá arriba podemos tener más de 30 grados y el viento golpea con intensidad”, describe. Sin embargo, el esfuerzo físico queda en segundo plano cuando la fe entra en juego.

Una entrega total

“No hay camino difícil cuando uno se entrega a Dios y a la Virgen. En cada dificultad uno encuentra a Jesús y sigue sus huellas”, expresa con convicción. Cada paso es un sacrificio ofrecido por la salud, el trabajo, la familia y, este año especialmente, por la paz.

Para los peregrinos de Molinos, llegar al Milagro no es solo alcanzar la Catedral. La mayor recompensa es poder rendirle adoración al Señor y a la Virgen del Milagro, después de haber recorrido cientos de kilómetros con el corazón en la mano.

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