La fe que moviliza a todo un norte: así partieron los peregrinos hacia el Milagro
Si sos de Salta o vas a estar cerca de las rutas estos días, esto te toca de cerca: los peregrinos del norte ya están en camino y la ciudad se prepara para recibirlos. ¿Qué se vive en cada partida y qué les espera en la capital?
Salta ya siente el Milagro en sus rutas. A horas del inicio de la Novena del Señor y la Virgen del Milagro, cientos de peregrinos del norte salteño dejaron sus localidades para emprender la caminata hacia la capital provincial, en una de las expresiones de fe más convocantes del año.
Con mochilas cargadas, banderas, imágenes religiosas y una fe inquebrantable, los grupos partieron desde distintos puntos del departamento San Martín y zonas aledañas. Salvador Mazza, Aguaray, Tartagal, General Mosconi, Hipólito Yrigoyen, Embarcación y Pichanal ya tienen a sus fieles sobre el asfalto, avanzando con un mismo destino: la Catedral Basílica de Salta.
Pichanal también se puso en marcha
Cerca de las 14 de este sábado, uno de los contingentes más grandes de Pichanal inició su recorrido. La partida estuvo cargada de emoción y devoción, con familias enteras que decidieron dejar atrás sus hogares para sumarse a la travesía.
“Buen camino para todos”, fue el mensaje que acompañó la salida de los peregrinos, que ya transitan las rutas salteñas con la esperanza de llegar a tiempo para los días centrales de la celebración.
Una postal que se repite cada septiembre
Las imágenes de las distintas partidas muestran una escena que vuelve a repetirse año tras año: grupos de salteños que, con esfuerzo y convicción, comienzan a caminar rumbo a la capital. Para algunos serán cientos de kilómetros; para otros, varios días de marcha. Pero detrás de cada peregrino hay una historia, una promesa, un pedido o un agradecimiento.
Mientras los grupos avanzan, en la ciudad de Salta ya se prepara todo para recibirlos. Este domingo comienza la Novena del Milagro, y la llegada de los caminantes coincide con el inicio de los días más intensos de la festividad religiosa.