La feria de la Plaza 25 de Mayo achica su mapa: 50 puestos cambian de vereda
Los feriantes de reventa venían trabajando con una prórroga especial, pero esa excepción ya no corre más. Ahora el Municipio les avisó que deben dejar la Plaza 25 de Mayo y mudarse a pocas cuadras. ¿Qué pasará con los 240 puestos relevados?
La reorganización de la feria de la Plaza 25 de Mayo empieza a tomar forma concreta este fin de semana. Unos 50 vendedores de reventa serán trasladados a la plaza La Alameda, según confirmó la Municipalidad de la Capital tras cerrar el relevamiento de los aproximadamente 240 feriantes que ocupan el paseo céntrico.
La secretaria de Protección Ciudadana, Mariela Romero, precisó que 30 vendedores recibieron la notificación el miércoles y que los 20 restantes serían avisados al día siguiente. La mayoría optó por La Alameda como nuevo destino por una razón práctica: queda a tres o cuatro cuadras de la plaza, lo que les permite sostener buena parte de su clientela habitual.
Horarios y días, sin cambios
La funcionaria anticipó que el Municipio buscará alterar lo menos posible la rutina de los feriantes reubicados. “Para no modificar en gran medida su actividad, vamos a respetar ese pedido y el horario en el cual ellos venían feriando, días y horarios”, explicó Romero.
Durante esta primera etapa, las dos ferias funcionarán en simultáneo: los 50 puestos se instalarán en La Alameda mientras el Municipio reordena los que se quedan en la Plaza 25 de Mayo. La funcionaria calculó que hará falta al menos dos fines de semana más para definir la distribución definitiva de los espacios.
El objetivo central del operativo es liberar las caminerías y el sector del monumento al general San Martín. “La idea en la Plaza 25 de Mayo es despejar todo lo que es el Monumento de San Martín, despejar las caminerías para que la gente tenga más espacios para circular”, señaló Romero.
La ordenanza que cambió las reglas
El reordenamiento arrancó en septiembre y se apoya en la Ordenanza 7732, que establece que las ferias artesanales deben estar integradas por quienes elaboran los productos que comercializan, lo que deja afuera a los revendedores. Esa norma es la que derivó en las notificaciones de esta semana, una vez vencida la prórroga que les había permitido seguir trabajando hasta el Día de la Madre.
El relevamiento de los 240 puestos dejó al descubierto situaciones que todavía requieren análisis. Romero indicó que hay casos particulares, sobre todo en aquellos puestos donde conviven productos artesanales y artículos de reventa. En ese sentido, aclaró que también se revisará la mercadería de cada puesto para determinar quiénes podrán permanecer en la plaza.
Con los artesanos, contó la funcionaria, las conversaciones se llevaron por separado y no se registraron mayores inconvenientes.
Cupos para que no se llene de nuevo
Uno de los puntos que más preocupa al Municipio es que los lugares que queden vacíos no sean ocupados por nuevos vendedores. Por eso, la intención es fijar cupos para el uso de los espacios públicos. “La idea es no reemplazar a los feriantes que ya no pudieran estar en el lugar. La idea es reducir el número en la Plaza 25 de Mayo”, afirmó Romero.
Para que el ordenamiento se sostenga en el tiempo, la Secretaría de Protección Ciudadana deberá mantener controles permanentes sobre las ferias. En La Alameda, los vendedores reubicados compartirán el espacio con la feria Emprender, que depende del área de Desarrollo Social, y deberán respetar los lugares asignados a cada actividad.
Romero recordó que su área es la que otorga los permisos para el uso del espacio público. También aclaró que, si bien la ordenanza contempla la posibilidad de cobrar un canon, hasta ahora el Municipio no percibe ningún pago por esa actividad.
Respecto de la peatonal céntrica, la funcionaria señaló que los controles sobre los vendedores ambulantes siguen activos y que la modalidad habilitada es la venta ambulante, no la instalación de puestos fijos.
Con las notificaciones ya cursadas y el traslado previsto para este fin de semana, el Municipio busca cerrar una definición que lleva varias semanas de idas y vueltas con los feriantes. La meta declarada es ordenar la actividad sin que los vendedores que deben mudarse dejen de trabajar.