La Feria del Libro tiene a los protagonistas menos pensados: estudiantes que suben al escenario
Una docente de Balcozna de Afuera vio que la conectividad mejoraba y se le ocurrió una idea para atrapar a sus alumnos. El resultado se presentó en la Feria del Libro y los chicos se encargan de todo.
La Feria del Libro de Catamarca dejó de ser solo un paseo entre stands. Durante esta edición, estudiantes de distintos establecimientos del Valle Central y de otros departamentos llegaron al Predio Ferial para mostrar lo que producen en las aulas y ponerlo en diálogo con el público.
Las propuestas abarcaron teatro, danza, literatura, música y hasta un podcast. Todas comparten un mismo punto de partida: lo que se aprende en la escuela sale de las paredes y se encuentra con la comunidad.
San Francisco, sobre las tablas
Alumnos del nivel primario del Colegio Padre Ramón de la Quintana presentaron en el Auditorio 1 una puesta que combinó actuación y danza para acercarse a la figura de San Francisco de Asís, patrono de la institución.
Con personajes como Santa Clara y el Beato Mamerto Esquiú, los chicos recrearon valores y enseñanzas ligados a la fe, la solidaridad, el cuidado del ambiente y la construcción de una sociedad más justa. El trabajo surgió de la articulación de docentes de distintas áreas y llevó al escenario parte de lo que los estudiantes trabajan todos los días.
Textos propios, coplas y zambas
También en el Auditorio 1, estudiantes del Colegio Privado Manuel Belgrano participaron del encuentro “A cuenta de cuento y canto”, organizado junto a SADE Joven. Allí compartieron textos de su autoría, coplas y zambas estudiantiles.
La propuesta puso el foco en la escritura y la expresión artística como herramientas para encontrar y compartir una voz propia. Acompañaron docentes de Lengua y Literatura, las familias y referentes de la Sociedad Argentina de Escritores, que durante el año incentivan a los alumnos a acercarse a la creación literaria.
Fanzines que viajan
En el Espacio Infantil, los alumnos de tercer año del Colegio Pía Didoménico llevaron adelante “Fanzines que viajan”, una iniciativa nacida en las aulas a partir del trabajo con obras literarias.
Los estudiantes elaboraron fanzines —pequeños libros artesanales que combinan escritura, interpretación, creatividad y arte— para adaptar leyendas populares catamarqueñas al lenguaje de las infancias. Durante la Feria, ellos mismos se convierten en talleristas y acompañan a chicos de entre 3 y 12 años en la creación de sus propias versiones de esas historias.
El podcast que llega desde Balcozna de Afuera
Desde Balcozna de Afuera viajaron los 10 estudiantes de primaria de la escuela Nº 23, acompañados por sus maestros y el director, para presentar en el auditorio central de la feria el podcast audiovisual y comunitario Chitu. Mostraron el primer episodio y avances de un segundo.
Evelina Osuna, una de las docentes, contó que el podcast surgió a partir de la mejora en la conectividad de la zona y como una forma de atraer a los chicos integrando distintos lenguajes: la música, la actuación y lo audiovisual, con la idea de contar las historias de su lugar.
“El objetivo era amalgamar lo educativo con lo comunitario y hacer conocer Balcozna de Afuera que tiene un montón de historias y lugares”, destacó la docente. Y remarcó cómo el podcast se volvió una producción transversal para que los niños aprendan de distintos temas y lenguajes: “Los chicos se encargan de todo: de elegir la historia, de escribir el guión, de las actuaciones, armaron la escenografía, hicieron la edición”.
La presentación en la feria del libro los tuvo como protagonistas y, según contó la docente, los llenó de felicidad.
Una feria que también es aula
Las cuatro experiencias comparten un mismo denominador: la chance de que lo que se aprende y se crea en la escuela trascienda sus paredes y llegue a nuevos públicos.
Para docentes y estudiantes, participar de la Feria es también una oportunidad de encontrarse con otros, compartir lo producido y comprobar cómo esas propuestas se transforman cuando entran en diálogo con la comunidad.
Así, la Feria del Libro se convierte en una extensión de las aulas: un espacio donde los estudiantes no van solo como espectadores, sino que participan activamente, presentan sus trabajos, suben a un escenario, leen, actúan, crean y se vuelven, por un rato, protagonistas y mediadores de sus propias experiencias.