La feria que crece en Comodoro: familias enteras cambian ropa por comida para sobrevivir
¿Sabías que en Comodoro una feria se convirtió en el último recurso para muchas familias? Te contamos cómo el trueque y la venta de ropa se volvieron vitales, y el gesto solidario que preparan para los chicos.
En el límite entre los barrios Máximo Abásolo y San Martín de Comodoro Rivadavia, la conocida como “nueva Saladita” se convirtió en un refugio para quienes ya no encuentran trabajo. Cada vez más familias llegan con bolsas de ropa usada para cambiarlas por alimentos o venderlas por unos pesos, en una dinámica que expone la crudeza de la crisis.
La feria, que se monta sobre las calles Huergo y Los Duraznos, cerca de un supermercado de la zona, ya no es un espacio menor. Quienes la frecuentan desde hace años aseguran que el crecimiento fue notable en los últimos tiempos, y no precisamente como una señal de progreso.
El regreso de Micaela y la lucha diaria
Micaela es una de las tantas personas que volvió a la feria tras haber tenido un empleo estable. Hoy, sin trabajo y con hijos a cargo, encontró en la venta de ropa una manera de intentar llevar algo de comida a su casa.
“Yo ahora vine a vender por la necesidad de que no tengo trabajo y tengo muchas complicaciones para mis hijos. Así que vine a vender a ver si rescato algo para que tengan alimento”, confesó la mujer, que también realiza changas junto a su pareja para llegar a fin de mes.
Su testimonio refleja una realidad que se repite: “Está todo jodido, sí. Siempre vengo acá y voy a la saladita. Gracias a Dios siempre vendía bastante. Pero ahora, porque estoy sin trabajo y se me complica con mis hijos, hay que llevar el mango a la casa”.
El trueque, la última alternativa
Cuando el dinero no alcanza, el trueque se convierte en una herramienta clave. En la feria, la modalidad volvió a instalarse con fuerza: prendas casi nuevas a cambio de fideos, leche o cualquier alimento que permita armar una comida.
“Vos cambiás ropa casi nueva y te dan fideos, alimentos. Pero igual se vende más o menos, porque casi ninguna gente tiene bastante plata. Si estás necesitado, tenés que estar regalando la ropa para tener algo para que coma la familia”, explicó Micaela.
El movimiento, además, no es parejo durante todo el mes. Los primeros días, entre el 5 y el 17 o 18, son los que registran mayor circulación de dinero. Después del 20, la actividad se desploma.
“Que crezca la feria quiere decir que hay más gente desempleada”
Ángela, una de las feriantes más antiguas con unos 20 años en el lugar, recuerda que antes la actividad se desarrollaba en otro sector. Hoy, el crecimiento es evidente, pero no lo celebra.
“Yo hace 20 años que estoy. Estaba adentro, después nos sacaron para afuera. Soy la más vieja de todas”, contó. Su compañera Norma fue más tajante: “Lamentablemente la feria ha ido creciendo. ¿Por qué digo lamentablemente? Porque el que crezca la feria quiere decir que hay más gente desempleada. Hay muchísimas familias que vienen, y el sustento que logran el día a día para llegar a hacer un guisito o una sopita lo sacan de esta feria”.
Norma asegura que el espacio se extendió por varias cuadras alrededor del supermercado, y que los viernes la cantidad de vendedores y compradores aumenta de manera considerable. “Es impresionante la cantidad de gente que viene a feriar. Hay veces que no tenemos la venta que quizás queremos, pero venimos con toda la fe, es lo que no perdemos”.
Solidaridad entre las feriantes
La falta de ventas también genera lazos de solidaridad. Las feriantes se compran productos entre ellas, comparten alimentos y asisten a quienes terminan la jornada sin haber conseguido ni para el boleto del colectivo.
“Es triste, se va y no tiene ni para el colectivo. Entonces, tratamos de ayudarnos, nos compramos entre nosotros. Vemos que él no vendió nada hoy; hoy yo tengo, mañana quizás no tengo”, relató Norma. Ángela agregó que las más antiguas intentan colaborar con las familias que llegan con chicos, especialmente en los días de frío: “Juntamos pan o cosas así porque pasan mucho frío los chicos. Tenemos que darnos una mano una a la otra”.
Un festejo para los niños de la feria
En medio de esta realidad, las feriantes organizan una jornada especial para los más chicos. El festejo está previsto para el viernes 28 de agosto, de 14 a 18, aunque sujeto a las condiciones climáticas.
La propuesta busca reunir a los niños del barrio, a los hijos de los vendedores y a quienes suelen acompañar a sus familias a la feria. Para eso, piden donaciones de juguetes, golosinas y alimentos, y la participación de artistas o animadores.
“Invitamos a todos los niños, los del barrio, los que no son del barrio, que en algún momento visitaron esta feria que ha crecido mucho a lo largo de todo este tiempo”, sostuvo Norma. Y agregó: “Pedimos a todo el que quiera colaborar, así sea con una bolsita de caramelos, un chupetín. También nos estaba faltando un poquito de queso porque nos preparamos para hacerles unos sandwichitos”.
También se sumarán chicas que pintarán las caras de los niños con glitter, y se pondrá música. “A todo aquel artista que quiera sumarse a darle una sonrisa a los niños, así sea con una animación, con pintar, con hacer alguna acrobacia, alguien que se quiera venir pintado de payasito, todo suma”, cerró Norma.